Comerciantes de Salta, como los carreros, pero sin caballos

  • Comerciantes se quejan de que la Municipalidad, en vez de prevenir, los multe por sacar la basura cuando no se debe hacerlo. La convivencia, para ellos, consiste en negociar y conversar las normas antes que en aplicarlas.
  • Atentado a la convivencia entre salteños
Las normas que nos hemos dados para hacer posible nuestra convivencia no son meros adornos o invitaciones. Su transgresión normalmente trae aparejada una sanción.

Hay sin embargo quien pretende que antes de aplicar las normas (sean leyes u ordenanzas) la autoridad se tome la molestia de «hacer docencia» y que renuncie a imponer sanciones en beneficio de buenos consejos del tipo «Pon más atención un su tarea».

Esto significa que el mal ejemplo de los carreros ha cundido en Salta y quien más quien menos quiere que el incumplimiento de la ley o su transgresión no tenga ninguna consecuencia jurídica.

Así por ejemplo, los empresarios agrupados en torno a la Cámara de Comercio de Salta, que han salido a denunciar que la Municipalidad les está multando por sacar la basura a la calle cuando no deben hacerlo, en vez de «prevenirlos». Salvo que la «prevención» esté prevista en la misma norma, lo que corresponde es multar si se constatan debidamente las situaciones de hecho descritas en la misma norma que habilitan el ejercicio del poder sancionador.

Siguiendo el símil utilizado por el presidente de la Cámara de Comercio, a la sociedad lo que le interesa es que el policía se ponga después de la curva para sancionar el exceso de velocidad y no antes de ella para prevenirlo. Entre otras cosas, si el policía se coloca antes de la curva, no tendrá ninguna forma ni de prevenir ni de sancionar, con lo cual la norma se convertirá en papel mojado.

Si la ordenanza faculta a los funcionarios municipales a multar, lo que corresponde es pagar la multa y, a la próxima, sacar la basura en los horarios y lugares autorizados. Lo que no corresponde es salir a llorar y a insultar la inteligencia de los salteños.

Lo que ignora el señor Barrios, presidente de la Cámara de Comercio de Salta, que lo que él llama «castigo» está perfectamente previsto en la ley. Las multas no son una penitencia sino una sanción para una conducta dañina consumada y comprobada.

Demasiada «prevención» y demasiada «docencia» conduce a un abuso como el que vienen protagonizando los carreros de Salta, que han tomado de rehenes a los poderes públicos con el viejo y desgastado de la intangibilidad de la «fuente de trabajo».

Si los comerciantes de Salta imitan este comportamiento y se creen libres para sacar la basura cuando se les antoje, es que esta sociedad está condenada.

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