La lucha desatada por el control del edificio de la Palúdica entre un sector de la izquierda vernácula y el Intendente Municipal de Salta ha tenido un inesperado giro, luego de que este último denunciara ante los micrófonos de una radio de Salta que las instalaciones sanitarias nacionales atesoran una «bomba para la salud». Gustavo Sáenz no se refiere a los mosquitos que se crían como murciélagos en la chatarra abandonada en los parques aledaños, sino a once toneladas de insecticida, cuyo uso -según Sáenz- ha sido prohibido por la Organización Mundial de la Salud «hace más de 20 años».
Sáenz no ha identificado la sustancia peligrosa, pero sí ha calificado su almacenamiento como «bomba para la salud», dando a entender que el edificio nacional no resistiría la más benévola de las inspecciones municipales y que debería estar clausurado por ser nocivo para la población.
El Intendente ha revelado también que conoce de la existencia de estas sustancias peligrosas «desde hace tiempo», aunque no ha dicho exactamente desde cuándo, lo que invita a pensar que Sáenz ocultó a los salteños las existencia de un peligro público que debió haber denunciado mucho antes.
En una declaración que solo se puede calificar de sorprendente, el Intendente ha dicho que no habló antes del asunto «porque le parecía inoportuno hacerlo».
Ha dicho también el jefe comunal que las toneladas de insecticidas no se retiran del lugar porque nuestro país no tiene ninguna capacidad tecnológica de procesar la sustancia tóxica, una tarea que, según Sáenz, solo se podría hacer en Holanda o en Hungría.
El Intendente Municipal de Salta ha hablado de peligro para la salud de los trabajadores del lugar, pero no ha precisado en ningún momento el nivel de riesgo al que están expuestos, ni tampoco cuáles podrían ser las consecuencias para el resto de población de la ciudad.
Hasta ahora, se sabía que en el lugar se realizan investigaciones críticas que involucran el uso de sustancias químicas y organismos biológicos, y se intuía de alguna manera que las condiciones en que se encuentra el edificio influyen de manera negativa en la seguridad de estas investigaciones. Pero la noticia del almacenamiento masivo de sustancias nocivas para la salud es toda una novedad.
Finalmente, el intendente Sáenz recordó que la propia OMS declaró a Salta, hace bastante tiempo, territorio libre de paludismo, dando a entender con ello que el cargo del legado de Luis Güemes podría haberse cumplido de modo irreversible y convertido en irrevocable un título de propiedad que nació precario.
Aunque esta circunstancia también podría dar a entender que, conjurada la amenaza del paludismo, no tiene sentido que se almacenen allí determinadas sustancias cuyo uso hoy se encuentra prohibido.
Fuente: FM Aries de Salta