El centro de jubilados del barrio Santa Ana I de la ciudad de Salta fue escenario ayer de un «encuentro intergeneracional» para celebrar el Día del Niño. Como se ve que los abuelitos no tienen mucho contacto con los nietos en el seno de sus familias, ha tenido que ser la Municipalidad de Salta, a través de la Dirección General del Voluntariado, la que propicie el encuentro entre los más mayores y los más pequeños de la casa, pero en un centro de jubilados.
Esta iniciativa responde al programa municipal llamado «Juntos por los niños».
Durante el encuentro intergeneracional, los abuelos, sus nietos «y niños de la zona» (es decir, los que no tienen abuelos) disfrutaron de una charla sobrelos derechos de los niños, además de juegos, «pinta caritas», golosinas. Grandes y chicos recibieron, según el parte municipal, «obsequios especiales», que no fueron detellados.
Boxeadores en el hospital
Esta vez, los púgiles no fueron ingresados inconscientes en el nosocomio sino que traspusieron sus puertas muy concientes de lo que estaban haciendo.Dice la Municipalidad que, «con la solidaridad que caracteriza a los salteños» (no había, por ejemplo, ningún boxeador jujeño), la Dirección de Escuelas Municipales de Boxeo entregó más de 200 juguetes didácticos, mesa y educativos al Hospital Público Materno Infantil.
Las donaciones no tuvieron por destinatarios a los niños enfermos, sino al hospital, ya que los juguetes irán a engrosar la oferta lúdica de la sala de juego del nosocomio, a donde -según la Municipalidad, «niños internados y en tratamiento concurren para jugar».
Esta última afirmación ha sido parcialmente contradicha por la portavoz de una asociación de enfermeras, quien dijo que además de los niños internados, acuden a jugar (a escondidas) algunos pediatras y anestesistas, que lo hacen para entrenar sus habilidades manuales y no solo para matar el tiempo.
La donación fue producto de la exitosa velada boxística del pasado 5 de agosto, en la que los mejores púgiles amateurs femenino y masculino de las Escuelas Municipal subieron al ring del club San Martín.
Cristian Arias, director de las Escuelas Municipales de Box, precisó que la entrega forma parte de la acción solidaria de jóvenes deportistas apasionados por los guantes. “Continuaremos ayudando a los que más necesitan, las escuelas siempre estarán para colaborar con causas nobles. Ver la sonrisa de un niño al recibir un regalo nos llena el alma y el corazón”, añadió el señor Arias.
En la diligencia estuvo presente la concejal Romina Arroyo, quien en sus ratos libres suele arbitrar combates de boxeo femenino. Arroyo dijo que “la familia del boxeo es solidaria y vamos a colaborar de forma permanente”. Una «familia» no muy bien avenida, teniendo en cuenta de que sus integrantes se agarran frecuentemente a las trompadas.