
Solo en Salta sucede que las reuniones de funcionarios convocadas para organizar un dispositivo de seguridad son presididas por un sacerdote.
Es incluso más llamativo que la reunión organizativa se haya realizado en el Palacio Episcopal, pues así como en cualquier lugar del mundo son los líderes religiosos los que frente a desafíos organizativos similares acuden a las oficinas públicas, como cualquier ciudadano, en Salta son los funcionarios del Estado los que se acomodan en las sillas del Arzobispado, a escuchar lo que la suprema autoridad eclesiástica les dice que tienen que hacer.
El sistema no es para nada novedoso, pues hace un año y medio, aproximadamente, cuando el vicegobernador Zottos representaba a la Provincia de Salta en el llamado Parlamento del NOA, nuestro representante propuso que esa asamblea convirtiera en leyes obligatorias, de forma automática, las opiniones del Papa Francisco.
El caso es que funcionarios municipales de las áreas de Prevención y Emergencias, Medio Ambiente y Tránsito y Seguridad Vial, se sentaron como obedientes monaguillos a escuchar las directrices del padrecito Singh, responsable de coordinar esa marea humana que llega todos los años a Salta para la misma época. Ante la atenta mirada de un fatigado padre Ocampo.
Para este año, según la Municipalidad se espera a 150 grupos de peregrinos, unos treinta más que los que llegaron el año pasado. Hasta hoy no se conocen las tradicionales cifras del padre Ajalla, quien suele cantar la posta en esta materia.
Dice también la Municipalidad que las labores se intensificarán desde el inicio de la novena y durante el triduo. No se refiere -aunque podría- al trabajo de los sacerdotes metropolitanos, que para esas fechas tienen que trabajar a destajo, sino al despliegue de los servicios municipales.
Todo tiene que estar a punto para que los peregrinos puedan renovar el pacto de fidelidad con los Santos Patronos tutelares.
Junto a los funcionarios municipales y los curas, estuvieron representantes de la Policía de Salta, de los bomberos y del Samec.
Entre todos -incluida la Policía- se acordó mantener una «comunicación activa y constante con los fieles», de modo que, como ya ocurrió en años anteriores, los organismos de emergencia se comunicarán a través de WhatsApp. La Policía fue la primera en aplaudir esta medida, ya que no será posible contar este año con los handys policiales, pues los aparatos están siendo utilizados por una banda de uniformados que opera en las proximidades de Acambuco.
Nicolás Kripper, Subsecretario de Prevención y Emergencias, explicó que desde el área ya se están haciendo los «relevamientos» correspondientes para detectar los factores de riesgo que puedan presentarse «en todo el circuito de la procesión». Lo mismo que Bernie Ecclestone en Mónaco, pero a nivel religioso.
Finalmente, Kripper destacó que el objetivo para este año es «intensificar la labor en base a lograr una respuesta inmediata y un reordenamiento de los puestos sanitarios». O sea que mientras para el padre Singh el objetivo es la exaltación de la Fe y la penitencia, Kripper está más preocupado por las lipotimias y las insolaciones.
Fuente: Municipalidad de Salta