El Subsecretario de Tránsito de Salta quiere eliminar los colectivos de la ciudad

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El nuevo Secretario de Tránsito de la Municipalidad de Salta, señor Juan Carlos Garrido, ha estrenado su cargo con unas declaraciones que destacan no solo por su escaso acierto sino también por su asombrosa temeridad.

Hace unos días, el funcionario comunicaba que iba a prohibir el estacionamiento en batería oblicuo en la avenida Sarmiento por considerarlo «anormal» y peligroso. Probablemente el señor Garrido no sepa que en muchas ciudades del mundo este tipo de estacionamiento, que él considera «anormal», no solo es una forma de gestionar de modo más eficiente el espacio público (pues caben más coches que en el estacionamiento en línea) sino también una forma de evitar el contacto entre vehículos (que muchas veces produce costosos daños) a la hora de estacionar.

Pero esta alocada disertación sobre el estacionamiento se ha quedado pequeña al lado de su temeraria afirmación de que la Municipalidad de Salta «intentará sacar el recorrido de los colectivos de la ciudad» (sic), que hoy publican varios medios de comunicación digitales de Salta (ver imagen más abajo).

Es incomprensible que un funcionario público con semejante responsabilidad diga que su propósito es eliminar el transporte público en la ciudad, y mucho más todavía que lo haga en nombre de la seguridad y del beneficio del automóvil particular, como se desprende de esta otra afirmación: «Para el funcionario, esto llevará mayor seguridad a la sociedad y a los vehículos que circulan por la ciudad».

El desafío de las principales ciudades del mundo es precisamente el contrario: reducir al máximo la circulación de vehículos particulares por las zonas céntricas de las ciudades para que por ellas pueda circular con fluidez el transporte público.

Para ello no solo se construyen carreteras de circunvalación, intercambiadores de transporte, centros de telecommuting y grandes estacionamientos disuasorios cerca de estaciones de trenes, de subterráneo y de colectivos, sino que además hay incentivos fiscales para los que dejan el coche en casa y optan por el transporte público.

Las ciudades del tamaño de Salta luchan también contra la contaminación (especialmente las emisiones de dióxido de nitrógeno que producen los motores diesel) y por esta razón apuestan por el transporte público ambientalmente eficiente (autobuses propulsados por gas, por biogás y por electricidad), especialmente en las zonas céntricas de la ciudad.

Si alguien con un poco más de sentido común no lo remedia a tiempo, Salta se embarcará en una aventura sin retorno a contramano del mundo, en un experimento que solo pretende expulsar a los pobres del centro de la ciudad para que por sus calles solo transiten suntuosos vehículos particulares.

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