La factoría municipal de sueños, una 'empresa social'

Como en cualquier ciudad moderna del mundo, la prestación de los servicios municipales en Salta es una tarea complicada y cara. Los recursos siempre son escasos, sobre todo cuando hablamos de asuntos como el saneamiento, la limpieza, la ordenación del tráfico, el mantenimiento de las calles o el cuidado del mobiliario urbano.

Durante los últimos años, la Municipalidad de Salta ha afrontado estos retos con dedicación y una buena dosis de valentía. No hay que olvidar que el crecimiento que ha experimentado la ciudad ha sido extraordinario y en buena medida caótico.

Pero donde la Municipalidad saca una nota altísima es en materia de organización de fiestas. Por ejemplo, los cumpleaños de quince comunitarios, que «benefician» a jovencitas de escasos recursos de los barrios periféricos de Salta.

Aquí los servicios municipales brillan por su perfecta coordinación y por lo que ahora se llama «articulación».

Todo el mundo sabe que organizar una fiesta de estas dimensiones no es para nada sencillo. Si no lo es para una sola jovencita, mucho menos para un centenar de ellas, con sus respectivas familias y séquitos de amigos.

Hace falta un buen soporte musical, pero para eso está la Banda Municipal 25 de Mayo, que si se queda corta, no tendría ningún problema en «articularse» con su homóloga, la Banda Bonifacio Ruiz de los Llanos, de la guarnición militar local.

Contratar sonido, luces y otros grupos musicales es cosa hecha. Basta consultar el extenso registro del Ministerio de Cultura, que seguramente no está al tanto de quiénes son los escritores y pintores de Salta, pero que lleva un tracking casi perfecto de pequeños entrepreneurs que se dedican a actividades de apoyo al espectáculo, como sonidistas e iluminadores.

El catering tampoco es un problema. Para eso tenemos a la Panadería Social Municipal, que en cuestión de pocas horas puede elaborar cien tortas, con su correspondiente guarnición de saladitos y chizitos. Esos modernísimos hornos sirven para tareas que van desde las más sencillas, como dorar unos inocentes suspiros, hasta las más exigentes, como el asado de vigorosos chanchitos. No hay limitaciones energéticas, puesto que en caso de que la ocasión así lo amerite, la superioridad ordena bombear un suplemento de biogás desde el vertedero San Javier.

Si las niñas y sus parejas necesitan un cortejo que los escolte hacia la pista del vals, tenemos a los trabajadores del Cementerio San Antonio de Padua, que a mediodía pueden acompañar un sepelio y a la noche participar tranquilamente en un cumpleaños de quince.

Ni qué decir de las necesidades de imagen personal de las jovencitas. Si alguna familia no puede costearse el vestido de noche, para eso está el equipo de costureras de la Cooperadora Asistencial, que es más numeroso y eficiente que el de trabajadores sociales. Ellas se encargan de todo; desde la tela hasta el modelo.

Ahora bien, para el maquillaje y el peinado hay que cambiar de barrio y trasladarse al antiguo matadero, en donde los profesionales de la Escuela de Artes y Oficios brindarán todo lo necesario para que las adolescentes luzcan radiantes y espléndidas, con un par de toques de magia en forma de cosmética.

Pero como esto de la belleza es una tiranía, no faltará alguna «chicatita» que se vea obligada a llevar unos anteojos culo de botella atados con gomilla. No podemos permitir eso. Para evitarlo, la Federación de Ópticos de Salta, en el marco de su programa de Responsabilidad Social Empresaria, dispone de una amplia gama de monturas fashion, que son colocadas y supervisadas personalmente por una entendida municipal: la licenciada Marcela Llanos.

Aquí no falta de nada y ningún funcionario se queda de brazos cruzados. No vaya a ser cosa de que alguna rama de un árbol amenace con caerse. La Subsecretaría de Prevención y Emergencia enviará a esas verdaderas termitas humanas que son sus podadores, y del árbol no tendremos más noticias hasta las próximas generaciones. Y si usted tiene un hijo o una hija especial, dependiendo de la especialidad de que se trate, en una puerta le esperan la responsable del programa de celiacos y en otra monta guardia la Directora de la Diversidad, Victoria Liendro.

Los más pequeños pueden participar de la fiesta en la Ludoteca y los mayores, que ya no pueden bailar, tendrán en el salón Elegance los aparatos del Gimnasio de las Nubes para desentumecer los músculos y lubricar las articulaciones. Y si el padre humilde teme que su hija sea estigmatizada por bailar el vals de los 15 en un patio de tierra, que sepa que a pocas cuadras de la fiesta monta guardia la pavimentadora municipal, que dispone de una reserva de bituminoso suficiente para dejar hecho una mesa de billar cualquier patio rústico.

Si alguna familia mantiene alguna rencilla con otra de un barrio vecino, porque un galán foráneo le hizo un desprecio a la cumpleañera, inmediatamente dispondrán de la asistencia de los jueces del Tribunal Administrativo Municipal de Faltas, que desplegarán en el lugar sus mejores artes y herramientas de mediación.

Y si alguno se macha, tampoco hay problema. En este caso, vamos a dejar las ambulancias del SAMUR para quienes de verdad lo necesitan. Los borrachines serán recogidos por un camión de Agrotécnica Fuegina.

Si esto no es la «comunidad organizada», en su máxima expresión... que venga Dios y lo vea.