
Las horas bajas de la ministra Marianela Cansino coinciden con el crecido protagonismo de quien -por ahora- ejerce las funciones de coordinador de su ministerio: el señor Fernando Martinis.
El detalle no ha pasado desapercibido en los mentideros tradicionales de la política local, que dan casi por hecho que Cansino no repetirá como Ministra de Derechos Humanos en el nuevo gobierno que asuma el próximo día 10 de diciembre.
Las mismas fuentes oficiosas hablan de que la todavía ministra regresará a la alta cosmética internacional, una actividad en la que los errores humanos no se tapan con tierra sino que se corrigen con gruesas pinceladas de «base».
Tampoco ha pasado desapercibida la aparente similitud física entre el actual coordinador (y candidato a reemplazar a su jefa) y el delantero sueco del Paris Saint-Germain, Zlatan Ibrahimovic.
Martinis, también deportista de elite, ha batido marcas ecuménicas pero en el deporte de sacar las castañas del fuego y en el de apagar los frecuentes incendios que han hecho arder las reputaciones políticas de los funcionarios de su cartera.
En cualquier momento, reciba o no un pase de Di María o de Lavezzi, Zlatan la clava en un ángulo.