El cura Crespo invoca el evangelio para llamar 'basura' a dos candidatos presidenciales

El sacerdote Jorge Crespo, sobre quien todavía pesa una suspensión cautelar de su ministerio, ha aprovechado que el Arzobispo de Salta se encuentra en reposo absoluto después de una delicada operación quirúrgica para volver a la arena política sin temor a nuevas represalias.

Lo ha hecho esta vez con unas sorprendentes declaraciones en las que ha calificado de «basura» y de «impresentables» a los candidatos presidenciales Mauricio Macri y Sergio Massa.

El sacerdote se ha ratificado en sus duras apreciaciones durante una entrevista concedida a la emisora de radio FM Capital de la ciudad de Salta.

Preguntado sobre los motivos de esta áspera calificación, el sacerdote dijo, sin apenas ruborizarse: «El evangelio me enseñó a que hay que llamar a las cosas como son, no hay matices».

Crespo no citó sin embargo ningún pasaje de las Sagradas Escrituras ni a ningún evangelista en concreto. Tampoco explicó cómo se concilia esa visión tan agresiva y maniquea del evangelio con el amor y el perdón a los enemigos que predica el cristianismo desde hace unos veinte siglos.

Otra de las enseñanzas evangélicas provechosamente incorporadas al espíritu del inquieto sacerdote parece estar relacionada con su situación transitoria de desempleo eclesiástico, ya que a pesar de encontrarse baneado por la autoridad arzobispal, Crespo trabaja ahora mismo de «analista político» junto a Javier David. Suerte tiene el candidato a diputado de contar con un analista de tanta profundidad y fecundidad evangélica como «el padrecito».

Lo que el cura probablemente no recuerda o no desea recordar es que hasta hace unos pocos meses el jefe David era un incondicional de las «basuras impresentables» de Macri y Massa, a cuyas filas pertenecía junto a sus amigos Romero y Durand Cornejo.

Se ve que el ejercicio profesional del «análisis político» le ha permitido al sacerdote un margen de maniobra mental un poco más amplio del que le permiten los Santos Evangelios, que solo le permiten al religioso a llamar al pan pan y al vino vino.