Sobre cómo dilapida Urtubey el tiempo de los salteños en otros lugares del país

  • Desde hace tiempo que Urtubey viene utilizando los recursos del Estado provincial salteño para sus actividades personales, sean políticas, familiares o de otro tipo. Nadie le pide, sin embargo, cuentas por ello.
  • Abuso del poder

El tiempo y la agenda del Gobernador de la Provincia de Salta son activos del Estado, no recursos de los que pueda disponer alegremente el Gobernador. Solo la quietud y la resignación de los ciudadanos, así como un cierto hartazgo, explican que el primer mandatario de una Provincia singularmente urgida de soluciones y de la presencia efectiva de la autoridad sobre el territorio no sea reprobado por las actividades que él y su equipo de campaña libremente diseñan en otros lugares del país, como si su tiempo y su agenda le pertenecieran a él y no a los ciudadanos que lo han elegido para gobernar.


Muchas de las actividades que Juan Manuel Urtubey realiza fuera del territorio de Salta permanecen ocultas, por cálculo o por necesidad. Pero cuando se conocen, resulta vergonzoso que sea el aparato oficial de comunicación del gobierno provincial de Salta el que dé cuenta de ellas. Los viajes del Gobernador y las actividades de su campaña proselitista no son «actos de gobierno» de los que se deba ocupar un sistema de comunicación que existe para que el ciudadano se entere de decisiones importantes y relevantes para su vida cívica y social.

En este marco de confusión entre lo público y lo privado, entre lo cívico y lo mayestático, se inscribe la reunión -informada hoy por el aparato oficial de comunicación del Estado- entre Urtubey, su hermano José y directivos de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires.

El parte de prensa no menciona una sola palabra que haga presumir que la reunión ha sido útil para Salta, para los salteños, para su aparato productivo o para sus trabajadores. Todo lo contrario, el despacho oficial se limita a decir que Gobernador e industriales bonaerenses se reunieron «para analizar la coyuntura económica, la situación de la actividad industrial y las perspectivas del sector manufacturero», que es lo mismo que decir que se juntaron para hablar de la paz en el mundo, la irregular campaña de Central Norte o el sexo de los ángeles. Para los salteños hubiera sido exactamente igual que se trataran estos temas.

En parte para aliviar la sensación de culpa, la comunicación oficial dice que Urtubey fue invitado por los industriales bonaerenses, ávidos de conocer «su visión e ideas para el sector», como si a los patrones les interesara conocer lo que opina un Gobernador que ejerce (cuando ejerce) a 1600 kilómetros del lugar y no adopta ninguna decisión que pueda beneficiarles o perjudicarles.

Se trata, obviamente, de una reunión de campaña, en la que si algún interés tienen los industriales este no es el de saber qué opina un Gobernador periférico sobre el universo manufacturero sino un potencial candidato a la Presidencia de la Nación. Y si así ha ocurrido, las explicaciones no tienen que darlas los industriales curiosos sino el Gobernador «invitado», que debe justificar el tiempo que ha detraído de sus obligaciones constitucionales y la total ausencia de Salta y de los salteños de la conversación, y el Secretario de Comunicación de su gobierno, quien deberá explicar por qué la información oficial se ocupa de una reunión que nada tiene que ver con el gobierno y con sus actos sino con la campaña personal del Gobernador, además fuera de la Provincia.

Desde hace tiempo que Urtubey viene utilizando los recursos del Estado provincial salteño (de todos los ciudadanos salteños, en consecuencia) para sus actividades personales, sean políticas, familiares o de otro tipo. Nadie le pide cuentas por ello, porque al cabo de tanto tiempo de gobierno, da la impresión de que Urtubey no se siente un mero inquilino del poder, sino su titular dominical; y que los salteños se han tragado el cuento.

La reunión con la UIA de la Provincia de Buenos Aires es tanto o más vergonzosa desde el momento que ha sido organizada por el hermano industrialista del Gobernador, y no por un funcionario del gobierno provincial. Curioso también es que la UIA -otrora una patronal distinguida- tenga como dirigente al representante de una provincia en la que la industria está virtualmente destruida. Y esto último es algo de lo que ya no solo tiene que dar explicaciones el gobernador Urtubey, sino también su hermano José, que actúa en determinados foros como si Salta tuviese la potencia industrial y la capacidad de innovación de la zona media del Rin, cuando en realidad está cabeza a cabeza con Sudán del Sur.