
Como parte de su campaña de imagen en las televisiones nacionales, el Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, ha visitado por enésima vez del plató el programa Intratables, en el que ha sido preguntado repetidamente sobre la marcha de la economía nacional.
Durante la emisión del programa, el mandatario salteño se mostró decididamente partidario de «blindar» la economía argentina de los vaivenes internacionales, para lo cual consideró prudente que el gobierno se financie en pesos y no en dólares.
Preguntado sobre la posibilidad, ventilada estas últimas semanas por algunos medios de comunicación, de que la Argentina regrese a la convertibilidad y dolarice su economía, Urtubey dijo: «Yo creo que hay que hacer exactamente lo contrario. Inclusive hay que desdolarizar muchas cosas que nosotros mismos dolarizamos».
Hasta el momento, no se ha podido establecer con exactitud a quién se refería Urtubey con el empleo del pronombre «nosotros», habida cuenta de sus continuos cambios de posturas políticas.
El mandatario salteño ha dicho con claridad que se debe «instalar la cultura» de la desdolarización y que el Estado debe empezar a hacerlo financiándose en pesos «aunque paguemos tasas más altas». Al hacer esta peligrosa afirmación, Urtubey no ha tenido en cuenta el impacto que esta decisión puede tener en el nivel de la inflación.
El mandatario salteño ha pedido «empezar a corrernos del dólar», una política que se ubica en los antípodas de la que hace más de 17 años apoyó sin reservas su tío y mentor político, Julio Mera Figueroa que durante ocho meses ocupó la cartera de Interior del gobierno de Carlos Menem, cuando el gobierno optó por vincular el valor del peso argentino con el dólar, para atajar la inflación y proteger, justamente, la economía nacional de los «vaivenes» externos.
Según Urtubey, su propuesta de desdolarizar -no muy diferente a la visión autárquica de los Kirchner- tiene por objeto que tengamos «una Argentina un poco más blindada de los vaivenes internacionales».
Para Urtubey, la solución no es la del gobierno que integró su tío Mera Figueroa, sino la que propició la superación de la grave crisis económica sufrida por México en 1994, durante los primeros días de la presidencia de Ernesto Zedillo Ponce de León, sucesor de Carlos Salinas de Gortari.
Según Urtubey, México consiguió salir de la crisis sin dolarizar su economía y apostando a la fortaleza del peso mexicano. Pero, a diferencia de lo que propone Urtubey (cerrar el país y refugiarse en el peso), México atacó la crisis con una receta bastante poco frecuente en los países de la región, consistente en negarse a implantar el control de capitales, abandonar la espiral del gasto público mediante el establecimiento de estrictos controles a la política fiscal, abriendo México al mundo y permitiendo la libre flotación de la moneda.
Al parecer, el que ha sufrido el verdadero «efecto tequila» es Urtubey, que piensa que México pudo salir de la crisis de otra manera.