
El paso del Gobernador de Salta por Madrid ha dejado insatisfechas, nuevamente, a muchas personas. Al primero, a mí, que alguna ilusión tenía de que esta vez hiciera un buen papel por estas tierras; sobre todo después de su triste paso por la Universidad Camilo José Cela, en mayo de 2017.
No se alcanza a comprender muy bien por qué motivo la presencia de Urtubey en un acontecimiento tan importante como esta cumbre sobre la economía circular que se celebró ayer en Madrid no fue anunciado con antelación por el gobierno de Salta. Los motivos de este silencio absoluto son sin dudas llamativos y dan mucho que pensar.
Pero, con anuncio previo o sin él, lo cierto es que tanto la cumbre en sí misma como la presencia de Urtubey han pasado mayormente desapercibidas para los grandes medios de comunicación españoles. No quiero quitarle importancia ni al acto en sí ni a la presencia del Gobernador en él, pero desde luego casi nadie se ocupó aquí del asunto con la seriedad que merecía. Cualquiera lo puede comprobar con solo consultar las portadas digitales de los principales diarios, de ayer y de hoy.
Y ya no sorprende tanto que hayan pasado olímpicamente de Urtubey -que, muy a pesar suyo, sigue siendo un desconocido en Europa- como que se haya prácticamente ignorado la presencia de Barack Obama, quien pasa sus vacaciones junto a su familia en España, y que vino especialmente a Madrid para este acontecimiento.
Ayer los medios españoles, en su mayoría, dedicaron sus mejores espacios a comentar los resultados de la pobrísima elección interna del Partido Popular, y a exaltar las virtudes y defectos de los dos candidatos que fueron seleccionados para disputar una especie de «segunda vuelta», no ya en las urnas y con el voto de los militantes, sino en un congreso extraordinario y con el voto de los compromisarios elegidos ayer. Los diarios que no se ocuparon de este tema, dedicaron sus portadas a la derrota del seleccionado de Brasil a manos de Bélgica, noticia que, como siempre, constituye un bálsamo reparador para el herido corazón del hincha argentino.
Más importantes que Obama, que Iván Duque, que Urtubey y que los cuatro premios Nobel que asistieron como invitados al Marriott Auditorium, fueron sin dudas, para los medios de comunicación españoles, la exvicepresidenta del Gobierno de Rajoy Soraya Sáenz de Santamaría y el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, entre quienes los militantes del partido han de decidir en pocas semanas quién será su nuevo presidente.
Codazos para las fotos
Por lo que se ha podido saber, la presencia de Obama en el acontecimiento fue un poco más movida de lo esperado. Si bien no acaparó la atención de cierta prensa, rendida a la tiranía de la actualidad, despertó una fascinación increíble entre los políticos españoles, que formaron una cola de 200 personas para poder fotografiarse con él antes de que diera comienzo a su exposición.Hasta el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no participaba de la cumbre (recordamos que su inauguración oficial estuvo a cargo de la Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena), se plantó en el Marriott para saludar a Obama, quien tuvo la buena educación de recibirlo en privado y no mandarlo a la cola como a los otros.
Cuentan algunos que el Servicio Secreto de los Estados Unidos se reservó la última palabra a la hora de confeccionar la lista de los que deseaban fotografiarse con el anterior presidente y que muchos de los que habían anotado su nombre protestaron porque fueron excluidos a última hora y sin explicaciones. A otros les sentó bastante mal que, para acceder al lugar en donde se tomaron las fotografías, los americanos obligaran a las personas a atravesar un segundo arco de seguridad.
Esta pequeña multitud estaba integrada, como después se supo, por muchos políticos y personalidades españolas de diferentes ámbitos. Entre ellos, los exministros Juan Fernando López Aguilar (que lo fue de Justicia) y Trinidad Jiménez (que fue ministra de Exteriores).
Al parecer, el Gobernador de Salta fue una de las personas que tuvo que enseñar su certificado de antecedentes penales para poder hacerse la tan ansiada foto. Según se puede apreciar en el siguiente vídeo, el «intercambio» entre Obama y Urtubey no ha durado más de siete segundos, en los que no ha cambiado una sola palabra con el exmandatario estadounidense, como sí en cambio consiguió hacer el embajador argentino en España, Ramón Puerta, que se fotografió con el presidente norteamericano inmediatamente después.
La 'disertación' y la imagen
Sigue siendo sorprendente que los medios de comunicación de Salta llamen «disertación» a una exposición oral breve, superficial y sobre una pluralidad de temas. Pero seguir insistiendo en lo que realmente es una disertación (que puede ser también escrita, aunque muchos no lo sepan) es una batalla perdida.En los pocos minutos de los que dispuso ayer, el Gobernador de Salta abundó en lugares comunes, pero en el contenido de su exposición, así como en su tono (un poco menos gauchesco que de costumbre), se ha notado un cierto esfuerzo por enriquecer su discurso con algunas reflexiones «universalistas», por así decirlo. El resultado no ha sido del todo malo. Al menos, no tan malo como aquella brevísima y descorazonadora charla que improvisó ante un auditorio cautivo de estudiantes en la calle de Almagro, hace poco más de un año.
No me hubiera gustado estar en sus zapatos, desde luego, pues de lo que se trataba era nada menos que de hablar maravillas sobre unas políticas que, bien o mal llevadas, han hecho que Salta se convierta en una de las provincias más pobres y peor gobernadas del país, con gran diferencia sobre el resto. Para maquillar una realidad tan dura y hacerla presentable ante personas brillantes, como la exministra Cristina Garmendia o la expresidenta del Ecuador Rosalía Arteaga, hay que tener unos dotes especiales de encantador de serpientes. Y Urtubey lo ha logrado, a medias.
Evidentemente, nadie o casi nadie evaluará el paso de Urtubey por la cumbre de la economía circular por el peso específico de su exposición. En un evento en el que hablan casi cuarenta personas en poco más de ocho horas, es difícil lucirse diciendo cosas importantes. La clave del asunto estaba, pues, en la exposición del personaje y en la utilidad que esta le puede reportar para su campaña presidencial.
Y aquí sí que se puede decir que el resultado ha sido francamente desastroso, pues Urtubey no ha conseguido hacer pie de ningún modo en lo que fue, muy probablemente, el foro multilateral más importante en el que le ha tocado participar en su vida. Mientras los asistentes aplaudieron a rabiar a Obama, a Christopher Pissarides o al mismo Bernardo Kliksberg, Urtubey tuvo una intervención muy deslucida o muy poco atendida.
Alguien organizó mal el asunto para Urtubey. Quizá fueron las prisas o quizá la imprevisión, pero lo cierto es que al final ha quedado la sensación de que el Gobernador de Salta ha desaprovechado una ocasión que quizá no se le vuelva a presentar en lo que resta para las elecciones de 2019.
Evidentemente, si la presencia de Urtubey en Madrid se hubiera organizado como es debido, lo mínimo que podía esperarse es que fuera presentado, antes de su llegada, como un aspirante serio y creíble a la Presidencia de la Argentina. Y eso no sucedió. Los españoles le habrían prestado mucha atención si se posaba aquí como un potencial sucesor de Macri y no como el Gobernador de una provincia periférica y atrasada, con unas cifras socioeconómicas escandalosas para los tiempos en que vivimos.
De hecho, el balance es el siguiente: Urtubey no fue objeto de una recepción por parte de la Embajada Argentina en España; no fue saludado ni por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni por la Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ni por Pablo Casado (aspirante a presidir el PP y el Gobierno español); no asistió al encuentro con el expresidente José María Aznar; tampoco a la comida organizada por la Fundación Internacional para la Libertad, que orienta Mario Vargas Llosa.
En suma, que alguien le organizó muy mal el viaje a Urtubey, se equivocó a la hora de hacer los contactos y seleccionar los compromisos, y ha dejado a nuestro Gobernador frente al mundo como un personaje de segunda, lo que seguramente no se merece.