Al banner de Zottos le faltan algunos fotogramas

  • El senador por San Martín pega una campaña de banners en Google AdWords, pero su distintivo gráfico solo tiene su nombre. ¿Ahorro o cálculo?
  • Extraña campaña
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Los que le diseñan la campaña a Andrés Zottos piensan que el espigado exvicegobernador de la Provincia es tan conocido en el mundo entero, como podría serlo, por ejemplo, Barack Obama.

Piensan que solo el nombre de Zottos, sin ninguna otra aclaración o aditamento, atrae a multitudes como moscas, lo que puede suceder en unas cuantas manzanas alrededor de la plaza de Tartagal, pero no tanto en el ancho mundo del ciberespacio.

Desde hace unos días llama la atención un banner de Zottos en AdWords en el que solo se puede ver su nombre en fondo rojo o blanco, según parpadee. Los internautas esperan a que el banner -animado, como corresponde- muestre una imagen, un eslogan o una idea. Pero no hay suerte. Solo aparece el nombre de Zottos, sin ninguna otra indicación.

Esto puede deberse a varios factores: uno, que el actual senador por San Martín se quiera a sí mismo hasta límites poco saludables; dos, que el presupuesto de diseño gráfico de la campaña no dé para más fotogramas; tres, que los cerebros que están detrás del banner hayan pensado en una especie de «clickbait», para que los internautas intrigados por el flasheante nombre den un clic, que vaya Dios a saber a dónde lleva.

Una cuarta posibilidad nos dice que siendo Zottos un personaje enigmático per se (se urtubeyza y se desurtubeyza como por arte de encantamiento), lo que ha querido con este banner mudo es engrandecer su leyenda de hombre extraño, aun a riesgo de que la gente común confunda su parquedad con la falta absoluta de ideas.

El principal «activo» de Zottos en esta campaña es que él se conoce «todos los rincones de la Provincia». ¡Gran mérito! Zottos conoce, como el estudiante vago de matemáticas, al dedillo todos los problemas, pero nunca ha resuelto uno.

No hay que dudar que Zottos se ha refregado con el pueblo llano en casi todas las localidades y parajes conocidos. Incluso, en algunos que ni siquiera figuran en Google Maps y que en Google Earth no se ven de tan pequeños que son. Es verdad que ha gastado suelas en misachicos y que no hay santo que se le resista.

Con este currículum, Zottos podría aspirar -a lo sumo- a reemplazar al Director Provincial de Vialidad, o al Deán de la Catedral, pero no a volver a sentarse en la Cámara de Diputados de la Nación, en donde se necesita gente menos viajada y «más léida».

Pero la obstinación de Zottos es prima hermana de la que guía los pasos de su colega, la diputada Liliana Guitián, que piensa que si llega al Congreso, por ser ella de Cachi, los valles calchaquíes tendrán -por fin- una voz en los poderes federales. Algo que no sucedía desde que Victorino de la Plaza ocupó la Presidencia de la Nación. Hay que recordar que tampoco el barrio Gauchito Gil tiene una voz en el Congreso y que no pasa nada porque no la tenga.

Una quinta posibilidad para explicar el monótono banner de Zottos: Tal vez a algunos se nos ha tildado la computadora y cuando el sistema se apresta a desplegar el muestrario de revolucionarias propuestas políticas y sociales que atesora Zottos, la tarjeta gráfica se declara derrotada por la extraordinaria variedad de ideas del senador.