El cargo rentado que ocupa en la Casa de Salta en Buenos Aires la exdiputada provincial Liliana Mazzone tiene una misión muy concreta: «trabajar para una futura presidencia de Urtubey». La tarea y sus alcances han sido reconocidos por la misma Mazzone, en declaraciones efectuadas a medios de prensa de la ciudad de Salta.
La que fuera azote del gobierno de Urtubey, alfil de la estrategia política de Juan Carlos Romero, que alcanzó notoriedad nacional al denunciar el abuso de las aeronaves del Estado provincial por parte del actual Gobernador, ocupa un cargo remunerado con recursos de los presupuestos del Estado, cuando lo que hace -si es que lo hace como ella dice- debería ser pagado por el partido al que pertenece Urtubey.
Lo curioso de esta noticia es que el propio Urtubey, aliado reciente del presidente Macri y de Cambiemos, jamás ha confirmado oficialmente que está trabajando para ser candidato a Presidente de la Nación. Aunque los salteños conocen la megalomanía de su Gobernador, este se ha cuidado bien de decir que será candidato o que trabaja para ello, entre otros motivos porque no hay ningún partido político que se anime a recibirlo en su seno.
La revelación de Mazzone, que consiste básicamente en la admisión de que Urtubey dedica al menos un sueldo del Estado (el de Mazzone) para remunerar tareas que debería retribuir un partido, es significativa por cuanto los ciudadanos de Salta confirman, por un lado, lo que venían sospechando desde hace tiempo (que el gobierno tiene en su nómina a activistas que solo se dedican a promocionar la figura del Gobernador), y, por el otro, que de forma oficial, desde las entrañas mismas del gobierno se trabaja obsesivamente en «colocar» el producto Urtubey a los incautos.
Afortunadamente, la sinceridad de Mazzone, puesta ya de manifiesto en la valiente defensa que hizo de su primo, acusado por una fiscal del delito de corrupción de menores, permite a los salteños conocer que determinadas estructuras y recursos oficiales se dedican, con dinero de todos los salteños (incluidos los que no desean que Urtubey siga en política), a «trabajar para una futura presidencia de Urtubey».