Urtubey utiliza a Isabel Macedo como escudo humano contra los kirchneristas

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El Gobernador de Salta no calculó que el regreso de Cristina Kirchner al centro de la escena política iba a exasperar los ánimos del modo en que lo hizo y acabar en una movilización multitudinaria y crispada como la que tuvo lugar anteayer.

Acostumbrado a jugar la corta, Urtubey salió rápidamente a descalificar a su antigua jefa política, dirigiéndole a ella y a sus seguidores unas palabras más propias de un enemigo de larga data que de un amigo más o menos reciente.

Los kirchneristas, que no olvidan ni perdonan, lo despellejaron en las redes sociales y colocaron al mandatario salteño en una de las posiciones más incómodas de que se tenga memoria.

En vista de que la catarata de críticas y de insultos no cesaba, Juan Manuel Urtubey tomó la decisión de acudir a sus amigos de la prensa rosa para pedirles -o, quizá mejor, insinuarles- que publiquen la noticia de que está organizando su boda con su novia de hace dos meses, la actriz Isabel Macedo.

Semejante revelación no tuvo otro objetivo que desviar la atención del gran público, desde el escándalo político al escándalo personal. Los de la prensa rosa hicieron bien su trabajo y los kirchneristas se vieron rápidamente atrapados en la red de chimentos desplegada por los amigos del Gobernador.

Fue, en definitiva, la relación con la actriz la que salvó a Urtubey in extremis de un incendio que él mismo provocó, al atacar sin venir a cuento a la anterior Jefa del Estado. Si no hubiera sido por Macedo, las preocupaciones cuantitativas del Gobernador de Salta estarían enfocadas esta mañana en las encuestas de imagen.

Pero es a la providencial existencia de la actriz que debemos agradecer que Urtubey esté hoy preocupado por otro tipo de cifras: las del rating esperado (y el share) de la televisación a todo el país de su boda por los canales nacionales, algo que lo trae a mal traer desde hace unas tres semanas, desde que el ministro Lombardi insinuó que no le prestaría la cadena nacional para retransmitir el magno enlace.

Mientras Macedo ataja, sin querer, los golpes y las piedras de los kirchneristas, los problemas se multiplican en Salta.

Los salteños hablan, cada vez con más insistencia, de la escasa inclinación al trabajo del Gobernador, a quien solo se ve en actos oficiales diseñados en base a sus necesidades de imagen o sentado en mullidos sillones oficiales, pero nunca en su escritorio, con papeles sobre la mesa y asuntos para resolver. «El tiempo que dedica Urtubey a las tareas de gobierno es mínimo, y más todavía desde que está de novio», señalan algunos.

«Urtubey ha visto muchas películas y por eso cree que es cierto eso que se puede gobernar desde los aviones», señalan otros.

Así pues, mientras Urtubey se apresta a pasar a la historia como uno de los Gobernadores de Salta con menos dedicación a sus obligaciones, y, a la vez, menos eficientes, en Salta los problemas se multiplican y amenazan con empeorar a medida que pasan las horas.

Pero eso será hasta que Macedo dé el sí ante el oficial encargado del Registro Civil (o del Arzobispo, si es que el Papa remedia el asunto antes). Una vez vuelto a casar Urtubey, todo volverá a ser color de rosa, como antes.