
La presencia esta mañana de la actriz Isabel Macedo, novia oficial del Gobernador de Salta (desde hace menos de un mes) en un acto oficial del gobierno, ha desatado, como era de esperar, una serie bastante nutrida de comentarios de la más variada índole.
La mayoría de estos comentarios apunta al gesto de la pareja, que apareció tomada de la mano junto a prominentes hombres de la iglesia católica, como el prestigioso (y muy religioso) galeno mendocino, Abel Albino, presidente de la Fundación Conin.
Según lo documenta esta fotografía, publicada por el diario El Tribuno de Salta, Albino se hallaba al lado de la pareja, en lo que se interpreta ya como la bendición oficiosa del ala más dura de la iglesia católica a la irregular situación afectivo-familiar del Gobernador de Salta.
Los comentarios recuerdan que el matrimonio religioso que une a Urtubey con su anterior esposa se encuentra aún vigente, según el Derecho Canónico y la doctrina oficial de la Iglesia. Y que aunque el Papa Francisco intenta desde hace tiempo favorecer el acercamiento de los divorciados a la Iglesia, aquellos que -como Urtubey- mantienen relación pública con otra persona se encuentran excluidos de facto del sacramento de la comunión.
También recuerdan que hace pocas semanas, cuando Francisco recibió en el Vaticano al presidente Mauricio Macri y a su esposa Juliana Awada, lo hizo por primera vez en una misma habitación, después de la enmienda a las normas eclesiásticas que ordenaban que las parejas de divorciados vueltos a casar fuesen recibidos por el Pontífice en habitaciones separadas.
Es cierto que Albino no es el Papa (por el momento), que Urtubey está bastante lejos de Macri y que Macedo no tiene el pedrigree de Awada, pero esta especie de «menage a trois» consumado esta mañana en la esquina de Junín y Entre Ríos tiene un significado que excede el que normalmente tienen los actos civiles de las personas.
La verdad es que el inflexible y ultraconservador Albino, que hace poco tiempo sorprendió a la parroquia, asumiendo posiciones ultramontanas y machistas en materia de sexualidad y anticoncepción en su libro Gobernar es poblar: ¿Paternidad responsable o fornicación asistida? («Tanto el varón como la mujer deben tener ilusión por mantener la virginidad física y moral hasta el momento de la celebración del matrimonio...»), dejó aparcada buena parte de sus pergaminos en la puerta al acceder de buen grado a la invitación del protocolo para compartir los primeros planos del acto con Macedo y Urtubey, una pareja que para algunos, está alardeando de su público concubinato.
Discriminación de los otros divorciados
El asunto no daría más que para una crónica rosa si los dedos entrecruzados de la pareja, mientras un sacerdote pronuncia una invocación religiosa, no supusiera, al menos en el plano teórico, una notoria discriminación hacia los miles de divorciados que todavía son mirados con desprecio por los sacerdotes por el solo hecho de tener una nueva pareja.¿Hay que llamarse Urtubey para que lo aplaudan a uno?, se pregunta Cristina T. H., una divorciada de 46 años y tres hijos, que desde hace dos lustros comparte su vida con Alfredo, soltero de 52.
Por su parte, Néstor R. C., pareja de hecho de Martha L. ha amenazado con movilizarse a la curia salteña para exigir que el Arzobispo esté presente cuando ellos se besan o se toman de la mano debajo del Monumento a la Batalla de Salta. «Que nos echen pétalos de rosa, a ver si se animan...», dicen al unísono.
Otros, que no han querido dar sus nombres, recuerdan que recientemente el Papa Francisco destacó el testimonio «de las personas que luchan por salvar a su familia de una ruptura». Si bien desde el pasado 8 de diciembre la Iglesia cuenta con nuevas normas reguladoras del proceso matrimonial y la voluntad explícita del Papa es la de ayudar a que las personas que tramitan ante el Tribunal de la Rota Romana la declaración de nulidad de su matrimonio, «a recorrer lo más suave posible este camino», las excepciones y simpatías de que al parecer goza la situación de Urtubey habla de la presunta existencia de divorciados de primera y de segunda categoría.
Macedo y la lucha contra la pobreza
Por último, ha espoleado la imaginación en las redes sociales el hecho de que Macedo se mostrara por primera vez en un acto oficial del gobierno de Salta, y en uno relacionado, supuestamente, con las políticas sociales.Su asistencia al acto -según entienden algunos- supone una desautorización virtualmente definitiva al impecable trabajo que, hasta aquí, ha realizado la anterior Primera Dama, quien vale la pena recordar que en sus muy escasas apariciones públicas eligió mostrarse en situaciones extremas o dramáticas, para paliar el sufrimiento de los salteños más necesitados.
Aún está por verse qué tal lo hará Macedo en este terreno, pero su estreno no ha podido ser de momento más desafortunado.