Urtubey abre las puertas al regreso de Romero al Partido Justicialista

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En una entrevista publicada hoy por el diario Clarín de Buenos Aires, el Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, ha expresado que su intención es la de «plantear un espacio para contener a los que están adentro y a quienes se fueron estos últimos años por diferentes motivos y son peronistas».

Si bien el mandatario salteño anticipó que no quería «hacer nombres propios», preguntado acerca de si este generoso contenedor del que habla incluye al exintendente de Tigre Sergio Massa, respondió: «Él ya dijo que no le interesaba pero hablo De la Sota, Mario Das Neves, los Rodríguez Saá, Romero».

La idea de contener a Juan Carlos Romero en el mismo espacio ha sido recibida con cierta sorpresa en Salta, pues solo hace nueve meses atrás -en mayo de 2015- Urtubey calificaba a Romero de «narcotraficante» y de «desequilibrado mental». Si bien los calificativos -que Romero jamás respondió- fueron aplicados durante la desigual competencia que ambos entablaron el año pasado por el cargo de Gobernador de Salta, Urtubey nunca se retractó en público de aquellas palabras.

Pero aunque a las palabras se las llevase el viento y se aplicara en este caso el viejo principio peronista que manda a «olvidar el pasado», el actual Gobernador de Salta deberá replantearse varias cosas si es que de verdad desea coexistir con Romero en un mismo «espacio» político.

La primera de ellas es la reformulación o abandono de la persecución judicial a que está sometido Romero por directas órdenes suyas. No conviene a Urtubey, como tampoco a De la Sota o a Rodríguez Saa, embarcarse en la misma nave con una persona que, con fueros o sin ellos, aparece señalado por jueces y fiscales como autor de graves defraudaciones al Estado y beneficiario de un enriquecimiento personal inexplicable.

La generosidad, amplitud ideológica y «normalidad» política por las que aboga Urtubey en la entrevista de Clarín deberán demostrarse primero con el archivo de las causas, aunque tal decisión le suponga el mal trago de admitir que fue él en persona quien inició el hostigamiento contra Romero y que su eslogan de la independencia del Ministerio Público y de los jueces de Salta es una mentira tan grande como el nuevo «espacio» que se propone fundar.

Parece más que evidente que si Urtubey quiere entenderse con Macri, éste le exija no mandar a Romero al infierno. Pero Urtubey no podrá hacer semejante cosa sin antes admitir, aunque sea de modo implícito, que por debajo de los insultos y las querellas, él siempre fue un romerista de la primera hora.