Probablemente cansado de tantas erratas verbales -de las propias y las endosadas gratuitamente por el binomio Scioli-Zannini- el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, ha hecho un esfuerzo por darle alguna coherencia a su discurso y para conectar su idílica visión del país con la realidad más lacerante. Lo ha hecho en el curso de una entrevista concedida a la cadena América TV, ante cuyas cámaras el mandatario salteño dijo que «no puede enojarse con Carlitos Tévez» por haber hablado de la desigualdad y la pobreza en el país.
Urtubey no solamente reconoció que «hay pobreza en la la Argentina» sino que en Salta (así como en todo el noroeste argentino) sus habitantes son un 50 por cien más pobres que los del resto del país.
En el pasaje más sensato de su alocución, un desconocido Urtubey dijo que lo peor que se puede hacer es partir de la negación de la realidad. «No podemos decir que está todo bien y va todo fenómeno, porque nos vamos a estrellar. La Argentina necesita que nos digamos la verdad», dijo el mandatario salteño.
En este sentido, subrayó que la Argentina debe recuperar su capacidad de financiamiento para poder bajar los niveles de inflación: «A mayor inversión, mejoramos la capacidad de oferta», dijo Urtubey, para sorpresa de muchos de los que durante ocho años han venido destacando la vulgaridad de su pensamiento económico.
No pagar a los fondos buitres es peor
El Gobernador de Salta dejó también alguna que otra pincelada «cavallista», como por ejemplo la frase en la que admite que hay productores quebrados y que fue más caro no pagarles a los fondos buitres.Urtubey ha hecho un claro llamamiento a acordar con los holdouts, pero «sin bajar la cabeza» (siempre será mejor, claro está, bajarse los pantalones).
Como quien demuestra que también está pendiente de lo que sucede en la economía global, Urtubey recordó que «hace un par de semanas se ha desplomado el valor de los commodities que sostenían gran parte del sistema como estaba organizado en Brasil, la Argentina». Esto obliga a que empecemos a discutir «algunas cosas», dijo el mandatario salteño.
Entre estas cosas, probablemente ocupe un lugar importante el debate sobre el financiamiento de un Estado que en los próximos años tendrá menos ingresos como producto de la desaceleración de la economía y el excesivo gasto público.