Daniel Scioli y su compañero de fórmula Carlos Zannini visitaron ayer la ciudad de Salta y realizaron un mítin de campaña en el Teatro Provincial, en el que efectuaron diversos anuncios y promesas. Pese a la solemnidad de la puesta en escena y al estudiado guión de los candidatos, la presentación no salió como sus valedores locales esperaban.
Una mayoría de salteños prefirió pasar por alto los puntos más salientes del discurso de ambos para centrarse (y, en algunos casos, ensañarse) con las meteduras de pata históricas y religiosas en que incurrieron anoche los dos máximos exponentes del Frente para la Victoria.
En el cuartel de Scioli lamentan haber introducido en el discurso una mención a la «reparación histórica» del norte argentino. La frase tiene en Salta una connotación sumamente negativa y evoca los mayores desprecios hacia los territorios postergados, especialmente desde que el gobernador Urtubey utilizara un cuantioso fondo con ese nombre para convertir a su hermano mayor en senador nacional.
Las promesas de Scioli de considerar a Salta como una pieza clave de su futura estrategia de gobierno resultaron embarradas por la inexcusable y penosa confusión histórica de su candidato a Vicepresidente, que transmitió al auditorio la sensación de no saber exactamente dónde quedaba Salta ni qué significa esta Provincia en el contexto regional.
Nadie sabe exactamente cuántos votos ha perdido Scioli en Salta a causa de los errores en los discursos. Lo que nadie duda es que estos despistes no tienen vuelta atrás y que ni Scioli ni Zannini podrán volver a disfrazarse de salteñólogos, piadosos y leídos, por más que los dos se estudien al dedillo, en lo que queda de campaña, la vida y milagro de Pajarito Velarde.
El prolijo montaje escénico de Urtubey fue insuficiente para hacer brillar a dos candidatos torpes, mal hablados y peor documentados. Tal vez la culpa no sea del Gobernador de Salta, pero la pobre imagen de Scioli y de Zannini anoche habla a las claras de que al binomio kirchnerista le faltan muchas horas de charla con Urtubey e, incluso, con gente entendida.