
Visiblemente contrariado al volante de su vehículo, como pocas veces se lo ha visto, el Gobernador de la Provincia de Salta Juan Manuel Urtubey, se ha negado en redondo a intercambiar opiniones (o a dar explicaciones) cuando un grupo de estudiantes le reclamaron de viva voz por la restitución del abono de transporte gratuito.
En el vídeo, que se viralizó rápidamente en Facebook pero que más tarde fue retirado de esta red, se ve el momento en el que el mandatario salteño es increpado en un lugar público por un grupo de jóvenes que, a viva voz, le reclaman por el abono de transporte gratuito.
En primera instancia, Urtubey le responde con un seco «no hay plata», pero la joven que lo encara le pregunta: «¿Que no hay plata? » «¿Y cómo hace para irse al exterior? ¿Cómo hace para irse a Buenos Aires? ¿Cómo hace para regalarle un anillo de diamantes a su mujer? ¿Cómo hace para hacer todo ese tipo de cosas? ¿Cón qué dinero, eh?».
Ante la falta de respuesta de Urtubey a estas preguntas, la joven se responde a sí misma: «¡Es dinero del pueblo!».
En un momento dado del intercambio de palabras, en referencia al llamado boleto estudiantil, se escucha decir al Gobernador: «Lo he inventado yo», con la visible intención de arrogarse la paternidad de un beneficio que pagan todos los salteños con su esfuerzo solidario, pero también enviando el mensaje: «Si yo lo inventé es que también puedo quitarlo, cuando se me antoje». De ser así, esta actitud confirmaría que en Salta no existen derechos subjetivos sino meras concesiones graciosas de Juan Manuel Urtubey.
Por supuesto, los estudiantes estallaron de indignación ante esta insólita defensa y le respondieron al presunto padre de la criatura: «Usted no ha inventado nada. Es producto de nuestras luchas».
La actitud flemática del Gobernador contrasta notablemente con la imagen amable y cercana a los ciudadanos que exhibe en otro tipo de actos; especialmente en aquellos en los que se han organizado previamente los aplausos y los comentarios condescendientes.
En esta ocasión, el Gobernador no se ha limitado a mostrar su gesto más avinagrado (pocas veces se lo ha visto tan fuera de sus cabales) sino, por lo que se ve en el vídeo, ha utilizado su vehículo (un aparato de casi dos toneladas de peso) como ariete contra el grupo de jóvenes estudiantes que estaban apostados delante de él, a la espera de que diera las explicaciones que se le estaba pidiendo.
En reiteradas ocasiones, la misma persona que lo increpa de viva voz le pide -casi le ruega- que detenga la marcha del coche. Llega incluso a decirle con tono imperativo: «¡Le pido que pare el auto!», pero el Gobernador, seguramente deseoso de poner fin rápidamente a esa penosa diligencia de rendición de cuentas a la que estaba siendo sometido, no dejó en ningún momento de avanzar, llegando en algún caso a provocar la inquietud de las personas que allí estaban, que temieron por su integridad física.
La joven que llevó la voz cantante durante el espontáneo encuentro llegó a preguntarle al Gobernador: «¿Por qué tira el auto encima de los estudiantes?». «¡Frene! ¡Escúchelos!», claman los presentes al unísono. Una de las personas afectadas por esta situación grita: «¡Los está llevando a la ruta!», para dar a entender que la marcha incontenible del vehículo pilotado por el Gobernador estaba empujando a los estudiantes hacia la misma carretera.
Al final del vídeo se puede comprobar cómo a golpes de embrague y ayudado por el volumen de su coche, el señor Urtubey consigue romper el cerco estudiantil y abandonar la escena a toda velocidad. La escena se cierra con el sugestivo grito de «¡Gato!», lanzado por uno de los presentes contra el responsable político que acababa de dejarlos con la palabra en la boca.
Con ser aun más grave, el incidente recuerda mucho al triste episodio vivido en hace casi dos años en el hospital de Orán, en pleno pico epidémico del dengue, cuando el Gobernador y su esposa -esta vez de a pie- aceleraron en un pasillo lleno de enfermos, cuando uno de ellos estaba pidiendo a los gritos desde el suelo ser atendido por un médico y las personas que lo rodeaban intentaban llamar la atención del mandatario. En aquella ocasión -se recordará- tanto el señor Urtubey como la señora Macedo se escabulleron y omitieron el auxilio debido a la persona necesitada.
El vídeo de la discusión entre Urtubey y los estudiantes se publica aquí, no solo por su indudable interés informativo, sino por su utilidad en orden a juzgar la vigencia en Salta de derechos fundamentales como el de la libertad de expresión y obligaciones constitucionales como la de rendir cuentas de los actos de los poderes públicos.