Urtubey increpado durante la inauguración de un parque en Salta

El Gobernador de la Provincia de Salta ha demostrado una vez más tener una piel finísima, al escenificar ayer una destemplada reacción a las críticas e insultos que le dirigió un grupo reducido de personas durante la inauguración del llamado Parque de la Familia, en la ciudad de Salta.

El mandatario salteño reaccionó con acritud y, en vez de intentar calmar a quienes contra él protestaban, enfrentó a los gritos a las personas que se habían reunido a su alrededor, y terminó dándoles la espalda, en un gesto que muchos interpretan como de desprecio.


Según se puede apreciar en el vídeo que aparece en esta misma página, una mujer reclama al Gobernador no haber acometido obras en otra plaza cercana al lugar de la inauguración. Mientras hacía aspavientos, el Gobernador se dirigió a la mujer llamándole por dos veces «mi amor», un tratamiento abusivo, que claramente coloca a la mujer en una situación de inferioridad y la despoja automáticamente de su condición de ciudadana.

La escena se produjo ante los ojos atónitos de Rogelio Frigerio, Ministro del Interior del gobierno federal argentino, que ante la andanada de críticas y el tono de las mismas, prefirió hacer «la estatua» y no salir en defensa del acalorado mandatario local.

Dejando a un lado los gestos de evidente contrariedad y el agitar de manos -impropio para cualquier jefe de Estado- Urtubey se defendió del ataque con el argumento de que su gobierno (aunque él empleó la primera persona del plural) está haciendo las obras «por partes», ya que no puede hacerlas todas juntas.

La persona que increpó al Gobernador le dijo, con más claridad aún: «Ustedes inauguran lo que quieren y dan el trabajo a los que no lo necesitan». Mientras lo decía, Urtubey le dio la espalda y buscó con la mirada a alguien de su comitiva que pudiera darle al menos soporte visual ante la invectiva que estaba presenciando.

A medida que el Gobernador demostraba que no tenía interés alguno en escuchar las quejas (preguntó insistentemente si quienes le gritaban eran vecinos del barrio), las mujeres comenzaron a elevar el tono: «Sinvergüenzas, unos sinvergüenzas, eso es lo que son».

Al menos en lo que se puede apreciar en el vídeo, Urtubey ya no respondió. Sobre el final de la cinta se aprecia que una persona, posiblemente cercana al gobierno, intenta dispersar a la gente reunida en el lugar.