El próximo 4 de septiembre es la fecha fijada por el Vaticano para la elevación a los altares de la madre Teresa de Calcuta, fallecida en la India en 1997. Uno de sus máximos admiradores en este valle de lágrimas, el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que desde hace años viene preconizando las teorías místicas de mortificación personal de la beata de origen balcánico, tendrá un poco difícil asistir a la ceremonia, ya que dos días después cae su cumpleaños número 47 y es lógico y razonable que el mandatario quiera pasar esta magna fecha en compañía de sus nuevos seres queridos. Además, el mismo día de su cumpleaños comienza en Salta una de las festividades religiosas más importantes del continente y no parece recomendable que el Gobernador prive a los feligreses de su siempre bienhechora presencia.
Sin embargo, fuentes cercanas a la Fontana di Trevi, han deslizado que la nueva situación afectiva del Gobernador de Salta (divorciado y en relación de pareja con una conocida actriz de telenovelas) no es del agrado del Vicariato romano, razón por la cual su presencia en la canonización de Teresa de Calcuta no sería muy bien vista por algún sector de la curia.
El papa Francisco, que una y otra vez se ha mostrado favorable a la posibilidad de que los divorciados vuelvan al seno de la Iglesia, firmó en diciembre pasado el decreto que autoriza la canonización de Teresa de Calcuta, en cuyo expediente consta acreditada la curación milagrosa de un brasileño de 35 años que se encontraba en fase terminal por graves problemas cerebrales.
El segundo milagro que podría lograr la de Calcuta sería que Urtubey pudiese festejar su cumpleaños 47, de forma armoniosa, junto a su nuevo amor y gran parte de su antigua familia política, en un mismo lugar geográfico y bajo la advocación de los mismos dioses tutelares.
El desafío es grande pero ya hay gente trabajando en esto. Esta gente confía en la intercesión de la próxima santa para que otro sector (nada desdeñable) de la antigua familia política del Gobernador deponga y archive una declaración de guerra formulada (con el mismo énfasis vindicativo del Honor de los Prizzi) muy cerca de la posta de caballos en que se reunieron San Martín y Belgrano.
Si Teresa de Calcuta consigue sofrenar a esos gauchos belicosos del sur de la Provincia, orgullosos donde los haya, se sumará un tercer milagro a la causa abierta en el Vaticano.
Los que conocen a fondo los entresijos del nuevo amorío de Urtubey, indican que el mandatario se inclinó por Macedo, por su apellido, ya que Teresa de Calcuta, su ídolo máximo de la infancia, nació en la ciudad de Skopje, la actual capital de Macedonia. Así que casi todo queda en familia.
En la familia Macedo, puesto que la familia desairada de gauchos de Yatasto aún no ha dicho la última palabra en este asunto y estaría barajando la posibilidad de montar una de Montescos y Capuletos.