
El Intendente Municipal de la ciudad de Salta y excandidato a Vicepresidente de la Nación, Gustavo Sáenz, no ha querido desaprovechar la ocasión para mostrarse con el «uniforme de la convergencia», la combinación de camisa celeste y vaquero blanco, impuesta ya como un estándar identitario del naciente partido macrista (el tercer movimiento histórico).
Con su asombrosa original indumentaria, Sáenz ha certificado la confluencia entre el peronismo desencantado del kirchnerismo y el nuevo partido del Presidente de la Nación, que parece así abandonar los moldes elitistas en los que se ha forjado la base del antiguo PRO.
Cabe recordar que hace solo un par de días, el presidente Macri se mostró con las mismas pilchas junto a los gobernadores Gerardo Morales y Juan Manuel Urtubey, quienes también adoptaron ese look «progre» para acompañar la gira carnavalera de Macri por la Provincia de Jujuy.
En Purmamarca, los políticos convergentes fueron recibidos por unas audaces bailarinas que no dudaron de llenar de confeti la cabeza de los visitantes, antes de invitarlos a bailar unos huainos y unos carnavalitos que maravillaron a la Primera Dama, la empresaria de origen libanés Juliana Awada, y a su marido, hijo de italianos.
Urtubey y Sáenz -coyas profundos y viejos habitués a las parrandas de carnaval en Rosario de Lerma- no se vieron sorprendidos tanto por el despliegue bailable de la comparsa como por el anuncio de Macri de que no planeaba mejorar el índice de coparticipación federal de Salta.
La cumbre de Purmamarca concluyó con una comunión, pero con ruedas de molino.
