Los nuevos enredos del Gobernador de Salta con las cifras de la contabilidad pública provincial han confirmado las sospechas: sus declaraciones públicas se han convertido ya en un modelo ejemplar para las grandes y rotundas desmentidas políticas. No es que Juan Manuel Urtubey ignore lo que está pasando en su Provincia o que sus ministros le pasen continuamente la «bocha cambiada». Lo que ocurre es que el Gobernador, en su esfuerzo por «mostrarse» ante el gran público, tensa demasiado la cuerda y alardea de erudición frente a las cámaras y micrófonos nacionales.
Lo hace, a sabiendas de que las cifras socioeconómicas de su Provincia son desastrosas (homologables quizá a las de algún país del África subsahariana) y que su revelación constituye un obstáculo mayor para alcanzar el estatus de presidenciable al que aspira.
Para superar este obstáculo solo hay dos caminos: uno, realizar una monumental y milagrosa revolución social; dos, mentir e inventarse las cifras.
En vistas de que no hay tiempo material para realizar aquella revolución (Urtubey lleva ocho años gobernando y durante este tiempo los indicadores sociales de la Provincia no han hecho nada más que empeorar), el segundo camino aparece casi como la única solución.
El problema es que hay gente que rápidamente se da cuenta de que el Gobernador de Salta miente.
Es el caso del sitio chequeado.com, que se encarga de verificar el discurso público, y que ya ha pillado a Urtubey en falta cuando intentó colar que el crecimiento económico de Salta había superado al del conjunto del país, al menos por 1,5% durante los últimos diez años.
Hace un par de días, el mismo sitio ha revelado que el Gobernador de Salta ha vuelto a mentir, pero no ya sobre el crecimiento económico de su Provincia sino sobre el porcentaje del presupuesto que su gobierno dedica a la educación.
«La Provincia de Salta es una de las que más porcentaje de su presupuesto dedica a la Educación: el 41%», ha dicho Urtubey en un programa de la televisión nacional.
Sin embargo, la respuesta no ha tardado en llegar. Chequeado.com ha demostrado, en base a cifras oficiales de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE) del Ministerio de Educación de la Nación, que, al contrario, Salta es una de las provincias que menos porcentaje de su presupuesto destina a la educación.
En concreto, Salta ocupa el puesto número 17, con un 28% de su presupuesto dedicado a la educación. Es decir, 13 puntos menos de lo que dijo, con asombrosa soltura, el Gobernador de Salta.
Nadie se equivoca por tanto. Es evidente que detrás de este aparente desliz se oculta una voluntad deliberada de falsear las cifras para engañar a los ciudadanos.
Teresa de Calcuta y la belleza sublime de la pobreza
El problema es que muchos de los que han oído las exageraciones de Urtubey se han tragado la mentira y que muy difícilmente querrán enterarse de la verdad. Para ellos, el gobierno de Salta es un gobierno con vocación social, cuando la realidad indica que Urtubey dirige un gobierno oligárquico, con una idea religiosa acerca de la pobreza.Todo el mundo sabe que Urtubey es un ferviente admirador de Teresa de Calcuta, a quien ha citado más de una vez en sus discursos.
La beata búlgara es famosa, entre otras cosas, por su concepción filosófica particular sobre el sufrimiento y la muerte: «Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte y sufrir como la pasión de Cristo. El mundo gana mucho con su sufrimiento», dijo alguna vez Teresa de Calcuta.
Urtubey, como buen discípulo suyo, piensa también que hay una misteriosa belleza en el sufrimiento de los pobres. De allí que sus políticas sociales sean lo que son.