
El Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, abordado por los periodistas durante los actos oficiales por la Fiesta Nacional argentina, ha admitido que el decreto provincial 1170/2012, dictado por él poco después de la sentencia de la Corte Suprema federal sobre los abortos no punibles, estaba en contradicción con la ley que rige esta materia.
«Hay una ley argentina, y si nuestro protocolo estaba en contradicción con eso en la práctica, entonces había que hacer eso» (derogarlo). Así en estos términos se ha expresado el mandatario salteño, dando a entender que durante los seis años que duró la vigencia de su resistido decreto, la Provincia de Salta ha estado violando una norma jerárquicamente superior.
Algunos medios de comunicación han recordado que durante la vigencia del ilegal decreto el gobierno de Juan Manuel Urtubey se opuso de forma tenaz a las demandas para su abolición y llegó al extremo de demonizar a las letradas que firmaron una acción judicial en tal sentido.
Recuerdan también que en el lapso de vigencia del decreto ahora derogado se produjeron numerosos casos de embarazos de niñas o mujeres de corta edad por violación o en alguna otra situación de las previstas en la ley y que permiten el acceso a la interrupción del embarazo sin consecuencias penales.
Critican que el decreto de Urtubey, con la complicidad de la iglesia católica local y grupos fanatizados de la ultraderecha, haya interpuesto una serie de obstáculos bucrocráticos, como «entrevistas» de las víctimas y de sus familiares con psicólogos, criminólogos y asesores de incapaces, que en la práctica solo servían para agotar el plazo previsto en el propio decreto para poder acceder al aborto.
Asimismo, se cuestiona ahora -y ya se venía haciendo antes- que la norma derogada, que el gobernador Urtubey se empeñó en presentar siempre como «meramente procedimental», establecía un plazo de validez para el ejercicio de un derecho, que no estaba previsto ni en la ley nacional (el Código Penal) ni en la sentencia que sobre el tema pronunció en 2012 la Corte Suprema de Justicia.
Los ciudadanos se preguntan ahora qué otras normas dictadas por Urtubey -en concreto, la que implanta el voto electrónico en Salta- es contraria a la ley y a los principios constitucionales, y cuándo el Gobernador anunciará que, muy a pesar suyo, estas normas son injustas e ilegales.
En su comparecencia ante la prensa, Urtubey se mostró más serio y circunspecto que de costumbre, dejando la sensación de que los acontecimientos de los últimos días -incluyendo la presión nacional e internacional- le habían pasado factura en su ánimo.
Ante la pregunta de un periodista sobre por qué motivo su gobierno no reaccionó antes frente a otros casos tan graves como el de la niña de diez años violada y embarazada por su padrastro, el Gobernador respondió displicentemente: «Es mejor hacerlo ahora que después. ¡Qué se yo!».
Un 'bug' de la Inteligencia Artificial
Hace pocas semanas, en una recordada intervención en un programa de la televisión nacional, que levantó olas de indignación en la Argentina y en el extranjero, Urtubey dijo que su gobierno estaba en posesión de un revolucionario software de inteligencia artificial que le permitía conocer con antelación («con nombre, apellido y domicilio») cuándo una niña de siete años en adelante podría quedarse embarazada de forma prematura.A pesar de este prodigio tecnológico, el gobierno de Urtubey no fue capaz de predecir (y no digamos ya de evitar) que una niña pobre de diez años de edad resultara impregnada por su padrastro. Algunos le han exigido al Gobernador que rescinda el contrato que vincula a Salta con la «reconocidísima» empresa de software que trata en una nube opaca los datos de decenas de miles de niñas y adolescentes vulnerables de la Provincia de Salta.
Ante el fracaso de los algoritmos vallistos en el escandaloso caso, el gobierno de Urtubey recurrió a la siempre socorrida solución criolla de charlar a la familia de la víctima sobre la espantosa altura que alcanzan las llamaradas en el infierno. Cosa que parece haberle dado los resultados esperados.