El Ministro de Seguridad de Salta, cada vez más parecido a Kojak

Entre 1973 y 1978, el actor de origen griego Telly Savalas dio vida en la pequeña pantalla al inspector Theo Kojak, un sagaz detective del NYPD, que se caracterizaba por su completa calvicie, por llevar siempre un chupetín en la boca y por maltratar verbalmente a los malvivientes a los que perseguía y capturaba.

Ahora que los griegos se han vuelto a poner de moda, parece que el Ministro de Seguridad de Salta, señor Alejandro Cornejo D'Andrea, se ha empachado con las viejas cintas de Kojak y -salvo los chupetines- va copiando lentamente las malas mañas del calvo detective, incluida la alopecia.

Según informa hoy el sitio web Cuarto Poder, citando como fuente a la emisora de radio FM Profesional, el funcionario se encontraba de cuerpo presente cuando los paramédicos bajaban en camilla al tirador de la calle Solá al 400, que hirió de un balazo a un bicipolicía en un camino del Cerro San Bernardo.

Como se sabe, el tirador fue a su vez baleado por la Policía cuando se encontraba refugiado en una vivienda particular. Según el propio relato del ministro Cornejo, cuando el hombre era trasladado hasta la ambulancia (se supone que en estado de shock) el funcionario se le acercó y le dijo: «Ojalá que te den la máxima condena».

En circunstancias similares, Kojak -sin dejar el chupetín ni relajar su gesto artero- le hubiera dicho al malviviente: «He sacado cadáveres del río Hudson que tenían mejor aspecto que tú» o «Espero que te pudras en Sing Sing».

No es normal que un alto representante del Estado se encare con los delincuentes de esta forma. Para el avieso tirador de la calle Solá al 400 tiene que haber sido todo un honor que el propio ministro lo haya enviado al infierno justo en el preciso momento en que tenía alojada una bala en el peritoneo, pues, como es bien sabido, frente a hechos incluso más graves que este, el señor Cornejo D'Andrea no ha dedicado piropos a los delincuentes (heridos o no) en la misma escena del crimen.

El homicidio en grado de tentativa (en concurso real con atentado a la autoridad) puede suponer entre seis y ocho años, lo cual, desde la óptica del Kojak salteño se antoja un poco escaso.

Por esta razón, los diputados nacionales afines a Urtubey ya están trabajando para incluir una modalidad agravada para estos delitos: cuando concurre maldición ministerial, la pena puede ser la cadena perpetua.