
La sola declaración del Presidente en este sentido desencadenó en Salta una catarata de críticas, culpando a Macri no solo de haber provocado la aguda crisis económica que vive el país, sino también de haber adoptado medidas odiosas y equivocadas.
Uno de los que más energía (más vocal que intelectual) ha puesto en estas críticas ha sido el exministro de Economía de Urtubey y candidato a Vicegobernador de Salta por el kirchnerista Frente de Todos, señor Emiliano Estrada.
Solo unos días después de las declaraciones del Presidente, el Gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, sin acordarlo con ninguna fuerza política de las que concurrirán a las próximas elecciones provinciales, decidió instaurar por decreto de urgencia el estado de «emergencia alimentaria» en todo el territorio de Salta, por un periodo que excede su propio mandato y que afecta al próximo gobierno que surja electo en el mes de noviembre.
Entre curioso y chocante se puede calificar el hecho de que uno de los ministros de Urtubey -el señor Carlos Abeleira, que ocupa la cartera de Primera Infancia- haya salido a decir que tanto la «emergencia alimentaria» como el llamado «Plan Alimentario Salteño» -ambos dispuestos por Urtubey- no son medidas simpáticas.
Lo que esta situación de ambigüedad moral denuncia es que mientras Macri es objeto de críticas feroces y despiadadas por sus medidas «no simpáticas», al gobierno de Urtubey se le debe aplaudir por adoptar medidas de igual o similar grado de «simpatía».
Es decir, que si las medidas de Macri son odiosas de por sí, porque «van contra el pueblo», las medidas «no simpáticas» de Urtubey deben tener el efecto exactamente contrario.
Abeleira -un funcionario experimentado- no ha podido equivocarse al elegir el adjetivo para las medidas adoptadas recientemente por su jefe el Gobernador. Lo que ocurre, simplemente, es que Urtubey y su ya casi desactivado y disperso equipo de gobierno creen que se puede jugar con las palabras, y que con un poco de comunicación adecuada se puede hacer pasar a Macri por un malvado ogro comeniños y a Urtubey como la rediviva encarnación de San Francisco de Asís.
Sin querer, Abeleira ha admitido que en Salta la crisis golpea de una manera especialmente dura, y que es mentira aquello de que Salta, en medio de la crisis, tiene una «agenda distinta». Si Macri ha adoptado medidas «no simpáticas» por sus errores en materia de política económica, Urtubey ha hecho lo mismo, pero no por los errores de Macri, sino por su propia miopía.
Las medidas anunciadas por Urtubey no son solo el producto de su nefasta herencia, sino la confirmación de la incapacidad absoluta e invalidante de su exministro de Economía, Emiliano Estrada, que hoy aspira a convertirse, para desgracia de vastos sectores de la población salteña, en Vicegobernador de la Provincia.