Después de Kirchner, Duhalde elige a Urtubey

  • El expresidente de facto vino a Salta a arropar a Urtubey, en quien ve a un nuevo Néstor Kirchner, apto y capaz para hacerse con la Presidencia de la Nación, pero en una elección popular, no por medio de un golpe de Estado.
  • El ojo clínico
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A punto de cumplir 77 años, el último presidente ilegítimo que ha tenido la República Argentina ha vuelto a sacar a pasear su infalible ojo clínico, como lo hizo en 2003 al señalar para «dirigir los destinos de la patria» a un esmirriado gobernador santacruceño, que hasta entonces solo había exhibido la virtud de recorrer todo el amplio espectro ideológico del peronismo, antes de situarse en el confuso campo visual del duhaldismo.


Tres lustros después, el único ciudadano que en los últimos 34 años ocupó la primera magistratura del país sin el respaldo del voto popular, ha vuelto a las andadas y así como hace años vio en un gobernador desgarbado a un buen candidato a Presidente, esta vez ha vuelto a ver a otro.

El apoyo del hombre que, desafiando todos los cánones de la lealtad institucional, promovió el derrocamiento de Fernando de la Rua a finales del 2001, puede que en 2018 no sea un gran refuerzo a las aspiraciones presidenciales de Juan Manuel Urtubey. Puede, más bien, ser todo lo contrario.

Bien es verdad que el apoyo de Duhalde a Urtubey se ha materializado el mismo día en que unos ciudadanos sin escrúpulos echaron a rodar un bulo por Whatsapp, en el que el Gobernador de Salta aparece muy mal parado en relación a ciertos hechos de corrupción, bastante graves, que comenzaron precisamente con la poco feliz decisión de Duhalde de impulsar a Kirchner.

Es evidente que a Duhalde le gustan los peronistas de apariencia más bien dudosa, pero de largo y variado recorrido. A ser posible, rosqueros y charlatanes. Ése es el perfil que necesita «la patria». Los demás, los que piensan serenamente y mantienen una cierta coherencia a pesar de los cambiantes resultados de las encuestas, no le interesan al veterano conspirador de Lomas de Zamora.

Pero hay que ser ciego (o tuerto) para no ver la diferencia entre Kirchner y Urtubey, porque el Gobernador de Salta es un político «mediático» y fotogénico, lo que no era el desangelado Néstor, que cierta alergia experimentaba ante las cámaras (y no precisamente las acorazadas).

Según Duhalde, Urtubey es presidenciable porque «da bien». El problema es que ayer los smartphones echaban humo con una fake news que decía, que además de eso, Urtubey «recibe bien».

Sea como sea, confiemos en Duhalde. Él, como el Chapulín Colorado, sabe exactamente lo que hace.

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