Sin 'Nación' no hay paraíso

Si el gobierno de Macri -ese «monstruo neoliberal» que pisotea los derechos del pueblo- no enviara a Salta generosos balones de oxígeno, en forma de obras y de recursos económicos, Urtubey estaría hoy a la cabeza de la lista de los gobernadores quebrados.

La operación de auxilio, que es cada vez más visible y que amenaza con desbordar las propias estructuras del gobierno provincial, ha obligado a Urtubey a negar el pasado. Es decir, le ha persuadido a emplear un discurso más propio de alguien que acaba de empezar a gobernar y no de quien lleva nueve años y medio haciéndolo.

Por eso, cada vez que Urtubey llama a «mirar hacia el futuro» lo que está diciendo es «las cuentas del pasado, si no me las han pedido, no las rendiré jamás».

A esta operación de malversación de la verdad (entendida como recurso público) se ha sumado alegremente el gobierno de Macri, pero no porque Urtubey le caiga simpático, sino porque es en la Provincia en que gobierna Urtubey en donde se registran las cifras más escandalosas de la contabilidad social de toda la Argentina.

Sabe Macri que si no pone recursos en el norte argentino, y en Salta en particular, la imagen internacional de su gobierno sufrirá todavía más de lo que está sufriendo ahora a causa de la poca consistencia de su política económica y de los palos en la rueda que, un día sí y el otro también, le está poniendo el kirchnerismo.

Sabe también Macri que la administración de Urtubey está virtualmente quebrada y que si no se contara con recursos nacionales para mover ciertas obras indispensables, la situación social de Salta sería sencillamente escandalosa.

Pero lo que mejor sabe Macri es que Urtubey no es de fiar, ni como aliado circunstancial ni como compañero de ruta a más largo plazo. Urtubey dice aproximarse al macrismo desde una posición «peronista», pero a Macri -nada menos- no le es indiferente el hecho de que el peronismo, en su aparente caos, le esté dando mayoritariamente la espalda a Urtubey. Tampoco le hace gracia que los legisladores nacionales que supuestamente controla Urtubey con rienda corta, se hayan erigido en duros opositores al gobierno de Macri.

Al Presidente de la Nación no le interesa atraer a sus filas a un nacionalista católico con pasado menemista y kirchnerista como Urtubey. Aun en el improbable supuesto que toda la Provincia de Salta lo apoyara, el rédito electoral de Macri no llegaría a los 300.000 votos, lo cual se antoja insuficiente, al menos en relación con la cantidad de recursos que el gobierno federal está transfiriendo a la Provincia de Salta.

Sería muy interesante ver qué ocurriría en Salta si Macri cortara sus líneas de ayuda al gobierno de Urtubey, y qué sería del Gobernador de la Provincia si, como se atisba en el horizonte, la fuerza electoral que sostiene al Presidente de la Nación decide finalmente cerrarle las puertas.

En tales casos, es muy probable que lo único que le quede a Urtubey sea su por ahora poco rentable matrimonio con una actriz de telenovelas, cuya sobreexplotación mediática está empezando a provocar ciertos daños colaterales que ninguna persona normal en sus cabales aceptaría de buen grado, gratis.