El Ministerio de Trabajo del gobierno provincial de Salta ha intervenido rápidamente y, mediante una resolución fechada el día de ayer, desactivó la huelga convocada en el ámbito de la Municipalidad de Salta por el sindicato UTM, imponiendo la conciliación obligatoria. La suspensión de la huelga está lejos de poner fin a un conflicto que enfrenta por un lado a los leales a Pedro Serrudo, el veterano líder de los obreros municipales, y la nueva administración a cargo de Gustavo Ruberto-Sáenz.
El nuevo Intendente Municipal enfrenta un panorama complicado, no solo por el estado de las finanzas sino también por el crecimiento de la planta de personal registrado en los últimos meses del año que finaliza y por la poca simpatía sindical hacia su figura.
La huelga había sido convocada para el próximo día lunes 4 de enero y ahora deberá esperar a que se agoten las instancias legales de una negociación que se atisba complicada y sin un final satisfactorio.
La Municipalidad dice que la suspensión de la huelga supone que queda asegurado «el normal funcionamiento de las actividades que se desarrollan diariamente en el Centro Cívico Municipal», pero esto está lejos de ser una realidad, al menos mientras Serrudo siga tensando la cuerda y Sáenz no resuelva los problemas financieros del Municipio.