
Inasequible al desaliento y con la melena desatada en campaña proselitista, el Secretario de Defensa del Consumidor del gobierno provincial de Salta, señor Carlos Morello, ha vuelto a dirigir sus misiles hacia las empresas que vienen de fuera a hacer negocios en Salta.
Como si en nuestra provincia no se cometieran abusos y fraudes al consumidor de los más variados en transacciones que se podría calificar como «más populares», Morello, que se ha creído a pie juntillas la letra de la Marcha Peronista, parece decidido desde hace bastante tiempo a «combatir al capital», no como Lenin, sino a su particular y vallisto modo.
Es decir, el principal aliado político de Juan Manuel Urtubey no lanzará un ataque con tropas bolcheviques sobre el Palacio de Invierno. Su estrategia consiste en desempolvar su talonario y aplicar multas como si fuesen penas capitales. Al final, entre una condena por «trato indigno» y una decapitación por guillotina apenas si hay diferencias conceptuales cuando de lo que se trata es de abatir al enemigo.
Según Morello, corresponde imputar a las empresas FCA de Ahorro Para Fines Determinados (Fiat) y Fadua S.A. por posible infracción a los artículos 4, 19 y 10 bis de la ley 24.240. Dice que estas empresas «habrían modificado condiciones del contrato y generado un aumento de las cuotas mensuales sin haberlo informado previamente».
En concreto, el pecado de las financieras consistió -según el gobierno de Salta- en no haber informado a la denunciante de manera clara, cierta y oportuna la discontinuidad del plan originariamente contratado, bien tipo sustituido, valor real del mismo y la variación del precio del automóvil. Tampoco se habría informado los porcentajes sobre los que se realiza el aumento del bien que tiene en su poder ni respecto del bien sustituto.
La información oficial dice que en uno de los expedientes el consumidor pidió la rescisión del contrato con derecho a la restitución de lo pagado, sin perjuicio de los efectos producidos, considerando la integridad del contrato. Todo ello sin perjuicio de las acciones de daños que correspondan.
No solo la Marcha Peronista parece haberse aprendido Morello de memoria. También, la conocida frase de Perón que dice: «Al amigo, todo. Al enemigo, ni justicia», que aplica con mimo cada vez que pasa por encima de incalificables abusos cuando estos son cometidos por agentes económicos no sospechados de «capitalistas» y negocios de propiedad de amigos del gobierno.