Según la motivación de los decretos nacionales 689/2016, de 16 de mayo, y 872/2016, de 19 de julio, el gobierno de Juan Manuel Urtubey se encuentra en una situación financiera que le impide, de forma transitoria, atender los compromisos más urgentes derivados de la ejecución de su presupuesto de gastos y amortización de deudas. Es decir, que la buena salud de la economía provincial declamada una y otra vez por el gobierno no existe y que la enfermedad -aunque no parece terminal- es grave, porque de lo contrario el gobierno nacional no habría acudido en su auxilio.
Esta revelación es importante para comprender por qué razón los inversores internacionales, el mes pasado, en vez de exigir a Salta el pago de tasas de interés más bajas al vencimiento de sus bonos de deuda, le han sacudido un 9,125 por ciento. Esta elevada tasa se explica por el carácter estructural (y no meramente circunstancial) de las dificultades financieras que lastran la actividad del gobierno.
Los dos decretos nacionales mencionados tienen el mismo objetivo, cual es «procurar soluciones inmediatas a las dificultades financieras transitorias por las que atraviesa la Provincia».
Es decir, que la Provincia no puede hacer «caja» con el dinero enviado por el gobierno nacional, sino aplicarlo inmediatamente al pago de gastos corrientes de la administración.
La duda estriba en saber si, como dice el ministro Jefe de Gabinete, Carlos Parodi, el dinero a que se refiere el decreto 872/2016 (270.586.353,42 pesos argentinos) corresponde al adelanto recibido -según él- «entre febrero y marzo» del año en curso, o si, por el contrario, la norma hace referencia a un segundo auxilio financiero nacional, extremo que el ministro ha negado de modo enfático ante la prensa.
La respuesta puede que se encuentre en el decreto 689/2016, dictado por Macri el 16 de mayo, que, basado en los mismos fundamentos que el posterior decreto 872/2016, resuelve volver a adelantar a la Provincia de Salta una cantidad similar.
Si las dificultades aludidas por los decretos requieren de «soluciones inmediatas», como se expresa en los considerandos de ambas medidas, sería muy extraño que un auxilio concedido en febrero-marzo estuviera vinculado a un decreto publicado casi cinco meses más tarde. Lo razonable es pensar que el rescate de febrero-marzo tiene su expresión normativa en el decreto de mayo, y no como ha dicho Parodi.
Es razonable pensar que si la Provincia de Salta recibió los 270 millones «entre febrero y marzo» de este año, esta operación se corresponda con lo dispuesto por el decreto 689/2016 y no con el 872/2016.
En tal caso, el gobierno de Urtubey habría sido objeto de una especie de rescate financiero por parte del gobierno nacional por un montante equivalente a casi 32 millones de euros, una cantidad significativa para cualquier administración pública de dimensiones similares a la salteña.
Si Parodi tiene razón, al auxilio financiero ya recibido «entre febrero y marzo» se sumará otro de igual envergadura. Y si Parodi no tuviera razón, el gobierno de Urtubey se ha embolsado ya los dos salvavidas macristas, ocultando esta información a su contraparte en la mesa de negociación salarial, lo cual es muy grave.
Campanas al vuelo
Los dos piales echados por Macri han sido ventilados por cierta prensa porteña como una manifestación o consecuencia de la cada vez más estrecha sintonía política entre el Presidente de la Nación (o su entorno9 y el Gobernador que ejerció de escudero de Daniel Scioli en las últimas elecciones presidenciales.Mientras Urtubey, obviamente interesado en las ayudas financieras de Macri, aplaude hasta los chistes del Jefe del Estado, el encargado por la familia de criticar al Presidente y a sus políticas es su hermano menor, al que el Gobernador de Salta aspira a colocar en Finca Las Costas con apenas unos retoques en su ya bien conocida estrategia electoral.
Por otro lado, y de cara a los inversores extranjeros, el gobierno de Urtubey finge una situación económica boyante, y frente a los trabajadores del Estado, con quienes negocia en paritarias, aparenta estar al borde de la quiebra.
Los críticos advierten que mientras Urtubey (el Gobernador) se exhibe en todos los canales de televisión reclamando (en nombre de un supuesto federalismo económico) una más equitativa distribución de los recursos financieros nacionales, el gobierno de Macri ya le ha dado dos adelantos suculentos; es decir, que le ha transferido dinero que aún no debería haberle transferido según las normas vigentes.
La situación puede derivar en que los otros gobernadores se le vayan a las barbas a Macri y le pidan también sus «adelantos» (con lo que la inflación podría estallar y obligar a una nueva devaluación de la moneda nacional), o bien que los intendentes municipales de Salta y los sindicatos que negocian los salarios de los trabajadores estatales con la administración afinen el lápiz y le canten las cuarenta a Parodi la próxima vez que éste les niegue el pan y la sal.