En su tradicional discurso al público y al clero, con ocasión del regreso al templo de las Sagradas Imágenes del Milagro, el Arzobispo de Salta ha vuelto a hacer mención a sus escasas habilidades personales con Internet y las Nuevas Tecnologías. Es el segundo año consecutivo en el que el prelado, a la hora de agradecer al gobierno y a otras instituciones por el apoyo prestado a la gran fiesta religiosa, se refiere a Internet como una ciencia oculta, fuera de su alcance intelectual, o espiritual, cual si fuera «cosa de mandinga».
Los feligreses no terminan de comprender bien por qué su Arzobispo -siendo el Gran Canciller de una universidad que desde hace décadas imparte carreras tecnológicas al más alto nivel- se declara nulo en esta materia, y lo hace justamente en un momento tan poco «digital» como lo es el de la despedida de la multitud y el cierre del templo al final de la Procesión.
«Tal vez sea un exceso de modestia», dicen algunos que en voz baja aseguran que el Arzobispo de Salta es en realidad «un lince» con el ratón y el teclado entre sus manos. Se comenta que el prelado mantiene un férreo control de su Arquidiócesis desde su laptop, sin contar con el prolijo examen -siempre posterior a las oraciones matutinas- que el prelado hace de la prensa digital, local y vaticana.
De hecho, nuestro Arzobispo -que cuenta solo con 63 años- no es tan mayor como para declararse desplazado o sobrepasado por la revolución tecnológica que vivimos, dice un ingeniero informático. Aun en el supuesto de que haya puesto en su formación más énfasis sobre los aspectos teológicos, filosóficos y espirituales, en épocas del boom de la informática personal el prelado tenía un poco más de 30 años y apenas 44 cuando Internet entró de lleno a nuestras vidas.
La feligresía espera que el año próximo, Dios mediante, cuando al Arzobispo le toque otra vez enfrentar a la nube de pañuelos blancos que precede a la rentrée de la Virgen a la Catedral, anuncie que al finalizar la jornada enviará un whatsapp a todos los peregrinos y que con sus propias manos pilotará un drone que derramará bendiciones online sobre los barrios más necesitados.