El acto, que se desarrolló en la sala Manuel de Falla de la sede de la SGAE, fue abierto por Eduardo Bautista, presidente del Consejo de Dirección del ente que agrupa a los creadores españoles. Junto a Bautista y a Mari Trini compartieron el estrado Carmen Alborch, ex ministra de Cultura del gobierno de Felipe González, Manolo Díaz, consejero delegado de EMI Music Spain y Amando Cifuentes, director de este sello discográfico. Fue la ex ministra y escritora la encargada de entregar a Mari Trini un disco multidiamante por haber vendido más de diez millones de discos. La sala estaba abarrotada de periodistas y de incondicionales de "la cantautora que se adelantó a su tiempo". Todos coincidieron en destacar las cualidades artísticas y humanas de la homenajeada y recordaron sus éxitos más resonantes como "Amores", "Yo no soy esa", "Ne me quitte pas", "Ayúdala", "Una estrella en mi jardín" y muchas otras que sonaron con la misma intensidad en España que en la Argentina.
Bautista recordó que la sociedad de autores belga, de la que formó parte el ilustre compositor Jacques Brel, ha considerado especialmente valiosa la obra de Mari Trini, por su versión de la recordada canción de Brel "Ne me quitte pas", que, aun hoy, es tenida por una de las más bellas de todas las que se han grabado.
Al dirigirse al auditorio, Mari Trini agradeció a la SGAE, a Carmen Alborch y a la casa de discos. Al serle entregado el máximo galardón de la SGAE, con emoción se dirigió a sus admiradores, anunciando que no abandonará el mundo de la música y que aunque no tiene previsto volver a los escenarios, está trabajando en un libro de poemas que verá la luz muy pronto. Anunció también que un teatro de Murcia llevará su nombre y agradeció a los autores de esta iniciativa. Ya en privado, Mari Trini no dejó de recordar con cariño su paso por América. En particular, su estancia en Buenos Aires a comienzo de los años 80 y su admiración por nuestra música. Se interesó por Salta, por sus poetas y creadores y no dejó de recordar la brillante colaboración que entabló con el arreglista y director argentino Waldo de los Ríos, a quien debe la extraordinaria orquestación de parte de su obra, entre 1970 y 1974.Mari Trini es considerada universalmente como la primera cantautora española. Sus treinta y cinco años de carrera y sus más de trescientas composiciones musicales constituyen una obra monumental que, poco a poco, va mereciendo la atención y el reconocimiento de sus compatriotas. Muchos de ellos no olvidan sin embargo que sus comienzos en España fueron difíciles por la censura ejercida por el régimen franquista. Por este motivo sus primeras canciones fueron grabadas en Francia. Al verla personalmente, no es difícil imaginarla con 16 años y su guitarra al hombro, de la mano del director de cine Nicholas Ray en Londres o convertida en una pequeña Piaf en París. Conserva el encanto y la elegancia que la caracterizaron en los años ochenta y asume sin complejos ni falsas modestias su papel pionero entre las cantautoras españolas. La propia Mari Trini sostuvo aquí que artistas como Rosana, Bebe o Amaral, entre otras, deben considerarse herederas de la tradición vanguardista que ella inauguró a comienzos de los años 70.
Este homenaje, aunque tardío, supone el reconocimiento de los creadores españoles a la aportación efectuada por Mari Trini a la cultura española, una aportación que la propia artista se ha encargado de enriquecer, a lo largo de su trayectoria, con un compromiso ético que siempre se ha preocupado por honrar y renovar.
