Desde el 1 de febrero de 1997
    Los tamales de doña Eleuteria

    Doña Eleuteria, cerrillana ejemplar, recorría diariamente, a pie, la distancia que separaba su casa con la Escuela de Villa Los Tarcos, en la otra punta del pueblo. Con más de 80 años, se había convertido en la mejor alumna de la nocturna cerrillana, a la que asistían muchos adultos para aprender las primeras letras. Su historia rápidamente alcanzó las páginas de la prensa. Lo hizo en aquellas épocas malvineras en las que esfuerzos como el suyo eran aplaudidos por los medios de comunicación como auténticas hazañas patrióticas.

    Juan Carlos Dávalos

    Pantagruel en Salta

    Los salteños estaban orgullosos de Juan Carlos Dávalos. Celebraban la aparición de sus libros, sus viajes, su presencia en las calles de la ciudad y el reconocimiento de escritores consagrados como Manuel Gálvez.

    El regreso de uno de esos viajes dio lugar la convocatoria de un masivo "convite lírico" al que asistieron más de trescientas personas.

    Chiquita SaldíContinuando con mis comentarios acerca de los cambios ocurridos en ciertas costumbres, me referiré a otras novedades centradas en lo cotidiano. Así por ejemplo, los antiguos cafés masculinos de luz mortecina en donde sólo se hablaba de política y de mujeres, están siendo reemplazados por relumbrantes establecimientos mixtos o reservados para determinadas preferencias; hay cafés financieros (donde se compran y venden dólares o pesos bolivianos); bares al paso especializados en panchos gigantes; refugios artísticos a donde acuden jóvenes poetas y señoras dedicadas a la pintura; bares de citas a ciegas o previamente concertadas.

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