Desde el 1 de febrero de 1997

    Algunos viejos amigos todavía recuerdan, con una mezcla de melancolía y de asombro, los alocados experimentos tecnológicos que, durante casi dos décadas, tuvieron como excusa y escenario a la caótica estación de radioaficionado de mi padre, instalada en Cerrillos. Aquellas experiencias -que hoy sólo es posible reconstruir arqueológicamente- han recobrado una inesperada vigencia a causa de la reciente universalización de la Internet como fenómeno de comunicación interhumana.

    El viejo futbol de SaltaA finales de los románticos y quiméricos años sesenta, Lamparita Cruz destacaba como un potente delantero que paseaba su fina estampa goleadora por los terrenos de juego de Salta. Al comando del ataque del Club Atlético Mitre y enfundado en la ceñida camiseta rojigualda -inconfundible divisa del llamado ciclón salteño- Lamparita solía arrancar cerradas ovaciones y olés de las despobladas gradas del estadio; le bastaba para ello con quebrar su ancha cintura y dejar desairado en el camino a cuanto rival osara interponerse entre él y el arco contrario. Sus movimientos eran lentos, fantasmagóricos, como los de un felino al acecho, pero contundentes y, sobre todo, efectivos.

    Carnaval extinguidoAl final del carnaval, Cerrillos parece una tierra arrasada. Los ecos de la gran fiesta ya se han apagado largamente, como los de una triste letanía que va escurriéndose entre los cerros de la quebrada. Pero en el aire de la Villa de los Tarcos aún flota una nube espesa de vapores carnestolendos que parece levantarse desde la superficie yerma de los predios en donde, poco tiempo ha, se erigieron las famosas carpas y fondas cerrillanas.

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