Vidas paralelas: Barry Goldwater y J. Armando Caro

  • Senadores federales en sus respectivos países, coetáneos, radioaficionados y apasionados por la electrónica. Los separaba un abismo ideológico, pero la radio y las comunicaciones los aproximaron.
  • En los dos extremos del continente

Ambos nacieron en los albores del siglo XX. Barry Morris Goldwater vino al mundo el 2 de enero de 1909 en Phoenix, la ciudad más importante y más poblada de lo que entonces era el Territorio de Arizona y que tres años después sería admitido como el Estado número 48 de la Unión. José Armando Caro nació en Cerrillos, el pueblo cabecera del más pequeño de los departamentos de la provincia argentina de Salta, el 29 de septiembre de 1910.


Ambos se dedicaron intensa y apasionadamente a la política, aunque la vocación del hombre nacido en Cerrillos fue bastante más precoz que la de su colega norteamericano.

Goldwater inició su actividad política en Phoenix, en el año 1949, cuando fue electo para el Consejo Municipal de la ciudad en una lista de candidatos independientes que llevaba como bandera la lucha contra el juego clandestino y la prostitución.

Para aquella época, Caro ya había desarrollado una importante carrera política en la Universidad de La Plata, en donde fue presidente de la influyente Federación Universitaria Argentina, y en el seno de la Unión Cívica Radical, el partido de su padre. En la década de los 30, Caro participó activamente en las manifestaciones callejeras para sostener el gobierno del presidente Hipólito Yrigoyen y de los movimientos populares que expresaron su rechazo a los sucesivos gobiernos de la llamada Década Infame. En 1949, cuando Goldwater recién asomaba a la política de su ciudad natal, Caro ya había sido electo senador provincial por el Departamento de Iruya, posteriormente convencional constituyente por la misma demarcación, y desempeñado los cargos de Jefe de Policía y Ministro de Gobierno, en los periodos gubernamentales de Lucio Cornejo Linares y Emilio Espelta.

Armando Caro abrazó el peronismo en 1945, como lo hicieron muchos radicales yrigoyenistas de la época. Goldwater, por su parte, tras ser electo concejal en Phoenix, se abocó a la difícil tarea de revivir al Partido Republicano, históricamente postergado en un estado como el de Arizona en donde los demócratas ganaban cómodamente las elecciones. En 1950 y gracias al activismo de su nueva figura, los republicanos lograron convertir en el noveno Gobernador de aquel estado a Howard Pyle, el primero de los gobernadores de Arizona nacido en el siglo XX.

Por la misma época, Caro trabajaba activamente para que en Salta ganara las elecciones el binomio compuesto por el médico cafayateño Oscar H. Costas y el enfermero y sindicalista Carlos Xamena, candidatos de una fracción interna enfrentada por entonces a otro poderoso grupo de gran ascendiente dentro del peronismo salteño. Costas fue electo Gobernador en 1950 pero al año siguiente se vio obligado a renunciar, dejando su puesto a Xamena, que se convirtió así en el primer y único Gobernador de Salta perteneciente a la clase trabajadora.

Goldwater obtuvo por primera vez un escaño en el Senado de los Estados Unidos en 1952, mientras Caro hizo lo propio en 1955, cuando promediando el segundo de los mandatos presidenciales de Perón se celebraron elecciones para renovar parcialmente el Senado argentino. Aquellas elecciones fueron muy particulares, puesto que se celebraron bajo las nuevas reglas de la Constitución de 1949 que establecía para los senadores nacionales un mandato de seis años y una elección directa por el voto popular, a diferencia de la Constitución de 1853 que estableció la elección indirecta por las legislaturas provinciales y un mandato de nueve años.

El acceso de Goldwater y Caro a las cámaras altas de sus respectivos países tuvo, si acaso, un significado especial de recambio político o de renovación de las elites, por cuanto el norteamericano derrotó en las elecciones al veterano senador demócrata y líder del que por entonces era el grupo parlamentario mayoritario, Ernest McFarland, mientras que la elección de Caro como senador nacional puso de algún modo fin a la larga andadura parlamentaria del salteño Alberto Durand Salletes, otra figura ilustre y sobresaliente del peronismo de la época.

Goldwater consiguió ser reelecto en 1958, pero en 1964 declinó postularse nuevamente para el mismo cargo al preferir centrarse en su candidatura a Presidente de los Estados Unidos. El senador por Arizona perdió finalmente las elecciones presidenciales de aquel año a manos del demócrata Lyndon B. Johnson, que fuera vicepresidente y sucesor de John F. Kennedy.

Caro -cuyo mandato de seis años fue interrumpido en septiembre de 1955 por el golpe militar- volvió al Senado argentino en 1973, tras imponerse en otras elecciones por voto directo: las celebradas el 11 de marzo de aquel año bajo la denominada Enmienda Lanusse de 1972 y que ungieron como Gobernador de Salta al médico Miguel Ragone.

Las analogías políticas se detienen aquí, pues mientras Goldwater destacó en la política de los Estados Unidos como un conservador implacable (un halcón de la época), partidario del militarismo (apoyó abiertamente la guerra de Vietnam) y ferviente anticomunista, Caro se caracterizó en cambio por la defensa de las libertades públicas, el sostenimiento de las políticas sociales, la vigencia del pluralismo ideológico y el pacifismo.

En 1963, siendo presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Argentina, el salteño se opuso tenazmente a la reinstauración de la pena de muerte, abolida completamente por el Código Penal de abril de 1922 y reinstalada brevemente durante los gobiernos de la Revolución Libertadora. Caro también se opuso a los golpes militares de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Entre 1973 y 1976 defendió en el Senado argentino la continuidad del gobierno constitucional y la reacción proporcionada, rigurosamente enmarcada en el Estado de Derecho, frente a la amenaza disgregadora de los grupos terroristas y las organizaciones paramilitares que operaban en el país en aquellas épocas.

Barry Goldwater ocupó el cargo de presidente del United States Senate Committee on Armed Services, mientras que Caro fue, entre 1973 y 1976, secretario de la Comisión de Defensa Nacional del Senado de la República Argentina.

La radio y la electrónica: pasiones comunes

Tanto Barry Goldwater como J. Armando Caro se iniciaron en la radioafición en la década de los años 20 del siglo pasado.

No solamente eran ambos entusiastas de una actividad que comenzaba a despuntar en el nuevo siglo sino que con el tiempo se convirtieron en prominentes portavoces de los radioaficionados de sus respectivos países. Goldwater, con el indicativo K7UGA y Caro con el de LU1OA.





Tras la muerte de Goldwater en 1998, su call sign pasó a ser utilizado por un radio club de Arizona, a modo de homenaje a su figura. Caro, por su parte, fue uno de los fundadores del Radio Club Salta, un activo miembro del Radio Club Argentino, integrante de su comisión de radioveteranos, y presidente de la Comisión de Comunicaciones del Senado de la Nación argentina.

A partir de 1969, Goldwater rodó numerosas películas educativas y promocionales relacionadas con la radioafición, que fueron producidas por la American Radio Relay League, la institución norteamericana que agrupa a los entusiastas de la radio en aquel país. Caro formó en los fundamentos de la radio y las telecomunicaciones a cientos de entusiastas en todo el país. Cuando era Ministro de Gobierno de Salta, la radio pública de onda larga dependía de su cartera y como ministro no solo se preocupó de los aspectos políticos y administrativos de la gestión de la emisora sino que también, cuando concluía su jornada en la Casa de Gobierno, acudía en persona a las instalaciones de la radio para reparar los equipos y ajustarlos, como se hacía en aquellas épocas.

Uno de los puntos más asombrosos de las coincidencias entre Barry Goldwater y J. Armando Caro es que ninguno de los dos, como entusiastas de la radio, se limitó simplemente a operar equipos o a malgastar su tiempo en conversaciones de larga distancia sin trascendencia, sino que, como amantes y conocedores de la electrónica, se dedicaron a construir los suyos propios y a difundir sus conocimientos. Tanto el uno como el otro comenzaron con diseños caseros, que eran adaptaciones de los circuitos que se publicaban en las revistas especializadas, como la Revista Telegráfica argentina o las americanas QST -publicación oficial de la ARRL desde 1919- y CQ, que se publica desde 1945.

Pero, superada esta fase, Goldwater y Caro se dedicaron a ensamblar, pieza por pieza, equipos de la marca Heathkit, que se vendían completos pero totalmente desarmados. El senador por Arizona llegó a armar más de 100 equipos de esta marca, mientras que Caro, en el otro extremo del continente y con restricciones de importación, armó más de 30, más de la mitad de los cuales mantenía en funcionamiento en su estación de Cerrillos. El primero de ellos, un Heathkit SB-10, un adaptador para banda lateral única, que permitió al salteño convertirse en el primer radioaficionado argentino en transmitir en SSB, cuando la práctica totalidad de sus colegas todavía utilizaba la amplitud modulada en las ondas cortas.

Goldwater tuvo la suerte de visitar varias veces los cuarteles generales de Heathkit en Benton Harbor, Michigan, a donde acudía para comprar nuevos equipos, antes de que esta compañía cerrara definitivamente en 1992. Caro solo conocía aquellos cuarteles por fotografía, aunque vivía pendiente del catálogo que periódicamente llegaba a su casa de Cerrillos.

En su etapa final como radioaficionado, Goldwater hizo una demostración para los operadores jóvenes realizando un QSO en vivo con la Antártida. Caro, que comunicaba con frecuencia con las bases argentinas y chilenas gracias a la proximidad del continente, visitó en persona la Base Aérea Vicecomodoro Marambio. Ocurrió el 10 de agosto de 1973, cuando el senador salteño acompañó en un Hércules C-130 al entonces presidente provisional del país Raúl Lastiri y a la que más tarde sería presidenta del país, María Estela Martínez de Perón, que viajaron a la Antártida Argentina con ocasión del 61º aniversario de la Fuerza Aérea.

Los dos murieron en los mismos lugares en los que nacieron. El senador Goldwater falleció en Paradise Valley, un suburbio de Phoenix, Arizona, el 29 de mayo de 1998, a los 89 años de edad. El senador Caro falleció en Cerrillos, el 29 de diciembre de 1985, a los 75 años.