
El contador Yarade, experto en números, no las tiene todas consigo en materia de letras. Por de pronto, no sabe o parece no saber el significado de la palabra «impronta».
Pero dejando a un lado el matiz lingüístico, las declaraciones del recientemente designado Jefe del Gabinete de Ministros del gobierno provincial de Salta, ofrecen una riquísima lectura política.
Según él, sus preferencias se inclinan hacia los «ministros fuertes», y tal como se desprende de sus declaraciones, algunos de los que han venido colaborando con el Gobernador hasta ahora carecen de esa indispensable cualidad.
Esta arbitraria clasificación del nuevo funcionario es particularmente injusta con la ministra (futura exministra) Pamela Calletti, que era sin lugar a dudas la funcionaria más «fuerte» de todo el gabinete provincial.
En la misma línea, Yarade ha dicho que espera «armar un equipo muy sólido», lo que -a la vista de sus diagnósticos- no le costará demasiado, pues los anteriores ministros eran tan blanditos, que con un poco de yeso puede conseguir algo bastante más rígido.
En otro pasaje de sus interesantísimas reflexiones, Yarade dice que «Con el correr de los días verán una forma de trabajo importante, con impronta». Tal vez quiso decir «improntante», un híbrido entre las dos palabras.
Es decir, que todo lo que se hizo en los diez últimos años no ha servido ni sirve para nada: no tiene «impronta».
Profundizando las ideas que ya avanzara el Gobernador de Salta en su última comparecencia ante la prensa, Yarade ha dicho: «Hay una nueva etapa que nos impone la política nacional. Queremos estar acorde a los lineamientos en cada una de las áreas que se establecen desde Nación y tener a los interlocutores válidos».
¡Y después hablan de federalismo!
Es decir, que el gobierno de Urtubey/Yarade no será otra cosa que un «alineamiento» con las diferentes orientaciones en materia de política sustantiva del gobierno nacional. Para empezar con esta fina sintonía y con esta «interlocución válida», el gobierno que ahora integra el contador Yarade ha anunciado que se opondrá con fiereza gaucha al proyecto de gravar la producción de vinos. Esto es lo que se llama un «interlocutor fiel y alineado».
Lo que ocurre en realidad es que el jefe del señor Yarade y mentor en las sombras de las ambiciones presidenciales de Urtubey -el banquero Jorge Horacio Brito- mantiene un hilo directo con el presidente Macri y ha prometido ayudarle. ¿Cómo? Por de pronto, poniendo a «su gente» a trabajar en Salta para Macri. Los resultados aún están por verse.