Andrés Zottos ratifica en las urnas su vocación de segundo

  • El hombre que presumía de haber devuelto la dignidad a los habitantes del Departamento de San Martín y puesto de pie a este olvidado territorio salteño, también fue segundo en su propia tierra.
  • Tartagal y el Tour de Francia

El exvicegobernador de Salta y principal candidato del oficialismo en las elecciones nacionales celebradas ayer es el Raymond Poulidor de la política lugareña.


Es sabido que Andrés Zottos prefiere el básquet, pero seguramente a lo largo de su frondosa vida de atleta del trópico habrá oído alguna vez hablar de la leyenda de Poulidor, aquel mítico ciclista francés al que sus compatriotas apodaban Poupou y l'éternel second (el eterno segundo), por haber salido tres veces segundo en el Tour de Francia -carrera que nunca ganó- y vivir a la sombra de campeones como Jacques Anquetil y Eddy Merckx.

Pero a diferencia de Poupou quien a sus 81 años es hoy unos de los deportistas inactivos más populares de Francia, Zottos no parece disfrutar de una popularidad arrebatadora, según han puesto de manifiesto las urnas ayer.

A su derrota -clarísima, por otra parte- a manos del candidato macrista Martín Grande se suma la diferencia pírrica obtenida por Zottos sobre el tercero clasificado, el ciclista tartagalense Sergio Leavy, apenas distanciado un punto y medio de la candidatura oficialista.

Y esto no es todo, pues el hombre que «devolvió la dignidad a los habitantes del Departamento de San Martín y puso de pie a este territorio», también fue segundo en su propia tierra.

Aunque lo verdaderamente llamativo es que, después de casi una década de recorrer pueblos, adorar santos y pasear sus canas por las fiestas patronales de cuanto recóndito rincón exista en Salta, llevando el mensaje de «hay que redoblar el esfuerzo», Zottos fue doblado en votos (literalmente) por Leavy en el mismo lugar en que nació.

Pero Zottos -un gigante con pies de barro, de barro de Yariguarenda, que es rico en yodo- no ha caído por su propio peso sino que ha sido arrastrado por Juan Manuel Urtubey el más ilustre entre todos los que resultaron derrotados ayer.

Es decir, que el bonachón de Zottos lo podría haber hecho mejor si Urtubey no le hubiera dado el beso de la muerte y si no hubiera presumido de tener como aliados y soporte a personajes como Matías Assennato, Matías Posadas o Juan Pablo Rodríguez, tres de las viudas alegres del oficialismo que se convirtieron ayer, como dicen los peronistas, en los «mariscales de la derrota».

Vicegobernador olvidado durante ocho años y eterno soporte de Urtubey, a Zottos no le espera mejor destino en la política que el que tuvo y está teniendo Walter Wayar, aquel que acompañó a Romero durante doce años seguidos como Vicegobernador y salió segundo en las elecciones a Gobernador de Salta del año 2007.

{articles tags="current" limit="3" ordering="random"}
  • {Antetitulo}
    {link}{title limit="58"}{/link}
    {created} - {cat_name} - {created_by_alias} {hits}
{/articles}