Esa maldita costilla

Es cosa bien sabida que a las feministas de Salta, en general, no hay colectivo que las deje bien. Si nos dejamos llevar por las conclusiones que se extrajeron el último «tetazo» realizado en el Monumento a Güemes, en donde hubo mucho antifaz y poco pezón, el objetivo de las féminas es acabar con los varones. Es decir, que alcanzarán sus soñadas metas el día en que el último testículo sea segado, y no por el quirófano móvil de la Municipalidad, precisamente.

Insatisfechas hasta del aire que respiran, las citadas feministas -que, para ser justos, no son todas sino un grupo bastante radicalizado de las mismas- han examinado con lupa los tuits con que los políticos varones han querido congraciarse con ellas, a propósito de la muy desigual celebración, el pasado miércoles, del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Uno de los que ha caído en las garras de las depredadoras de turno es el bueno del Intendente Municipal de Salta, Gustavo Sáenz, quien ha saludado el día femenino por excelencia con una referencia bíblica que recuerda el origen de la mujer, cuya arcilla fundante fue extraída del costado de Adán.


Pero estas víboras del monte chaqueño le han saltado a la yugular. Y no es para menos, pues a quién se le ocurre mentarle la Biblia a unas señoras que quieren quemar las iglesias «like in that Spanish civil war».

Ante el imparable avance de las embravecidas luchadoras por la extinción del varón sobre la faz de la Tierra, el prudente y previsor Arzobispo ha solicitado, con ocasión de la marcha de anteayer, un refuerzo de la guardia del Cuerpo de Bomberos, tanto en el Palacio Arzobispal como en la misma Catedral. Teme, y no sin razón nuestro pastor, que algunas militantes de organizaciones de base penetren en los recintos sagrados, enseñando los pechos desnudos y al grito de «¡Arderéis como en el treinta y seis».

Otra de las medidas adoptadas por el prelado -según informan fuentes cercanas al Banco Masventas- es llamar por teléfono al intendente Sáenz para decirle: «Che Gustavo, la próxima vez que tengás que saludar a las mujeres buscá alguna frase de José Ingenieros, o algo que nada tenga que ver con la Biblia. No vaya a ser cosa que por ponernos serios con el Antiguo Testamento vengan aquí a quemarme los santos».

Sáenz, que sigue a pie juntillas las directrices y bisectrices del Arzobispo, ha prometido que para la celebración de 2018 elegirá una frase inspiracional de Jorge Bucay.