
Prosiguiendo con su rentable estrategia en las redes sociales consistente en «hacer amigos» a diestro y siniestro, Urtubey (o su community manager, que es casi lo mismo) han decidido bloquear en Twitter y enviar a la papelera de reciclaje al influyente piquetero Luis D'Elía, otrora egregio aliado del Gobernador de la Provincia.
Pero allí donde mucha gente acepta con cristiana resignación el baneo gubernamental, que parece salir de las mismas tripas del mandatario, como los ataques atrabiliarios de Donald Trump, el mencionado piquetero no es de esas personas que se guarde para sí los adjetivos calificativos.Me bloqueo @UrtubeyJM no se banca la campaña por la libertad de Diego Barreto SU preso político
— Luis D'Elia (@Luis_Delia) February 5, 2017
Unas horas después de que D'Elía se diese por enterado de que no podía ver ni seguir los tuits de Urtubey porque este lo había bloqueado, el convulsionado universo de los 140 caracteres se dio con una respuesta del piquetero, que es para enmarcar, y que nos abstenemos de reproducir aquí por su contenido, que podría vulnerar el derecho al honor del mandatario provincial, pero que se mantiene visible en el perfil de Twitter del señor Luis D'Elía.
Dos hechos son, sin embargo, reseñables. El primero, que D'Elía reclama de Urtubey la inmediata liberación de Diego Barreto, exfuncionario provincial del área de Tierra y Hábitat, que lleva preso desde hace varios meses acusado de corrupción y sin fecha visible de juicio. Barreto pertenece al partido político de D'Elía y éste, por razones que él solo conoce, lo considera un preso político de Urtubey. Demás está decir que la presencia de Barreto en el gobierno de Urtubey es un dato para no perder de vista en ningún momento.
El otro hecho que no debe perderse de vista es que el piquetero, que cimentó su carrera a base de un discurso xenófobo, ultranacionalista y antisemita, fue hasta ayer solamente aliado estructural del gobernador Urtubey, hasta el punto de que ambos llegaron a compartir tribuna política y discurso, cuando el mandatario salteño presentó por tercera vez su candidatura, a comienzos de 2015. El divorcio posterior no desmiente, desde luego, la sintonía ideológica precedente, que ninguno de los dos ha negado, ni parece que vaya a negar.
Lo que sí se podría decir es que Urtubey se ha topado con penca, haciendo bueno aquel viejo dicho del campo que alerta de que no hay peor cuña que la del mismo palo.