Urtubey se estrena como bloqueador presencial

Bloquear a un indeseable es un derecho fundamental de cualquier usuario de las redes sociales. Pero cuando ese usuario (el bloqueador) es un responsable político, con cargo político elegido por el voto popular, el asunto adquiere unos matices particulares.

Vamos a ir directo al grano y poner como ejemplo al Gobernador de Salta, quien mantiene bloqueados a quienes discuten su elegancia a la hora de gobernar y su eficiencia como hombre público. No caben dudas de que el derecho a bloquear lo ampara también a él.

Y no solo eso: tiene también derecho a no dar razones, ni generales ni particulares, cada vez que le da al botón de bloquear. Allá él con su conciencia.

Pero como responsable político que es, el imperativo de transparencia le obliga a hacer pública la lista de los usuarios a los que ha bloqueado. Un pequeño botón que existe solo en los perfiles de usuario permite conocer al instante la lista de personas o instituciones que no pueden leer los posts del Gobernador.

Sería muy interesante e instructivo (así como muy democrático) que Urtubey diera a conocer quiénes son los que integran esta lista y, sobre todo, quiénes -además de él- tienen acceso a ella y con qué finalidad la utilizan.

Volvamos a los ejemplos: si un ciudadano cualquiera pide audiencia a un ministro del gobierno y nos enteramos de que el ministro en cuestión, antes de conceder o no la audiencia, le echa un vistazo a la lista de bloqueados por el Gobernador, la situación podría ser escandalosa.

A los salteños no solo les interesa conocer la lista sino también tener la plena certeza de que sus integrantes no son tratados como ciudadanos de tercera por el gobierno y que sus derechos están correctamente tutelados, sin discriminación en el trato por el hecho de estar bloqueados por el Gobernador.

Ahora los bloqueos, en persona

Un grupo de activistas que pertenecen a un grupo que lucha contra la impunidad y exige del gobierno el esclarecimiento de horrendos crímenes irrumpe en un foro económico en donde Urtubey expone sus ideas (lo cual es mucho decir) y lo hace pasar un mal momento.

Se puede discutir la ocasión, el escenario, los métodos y hasta el lenguaje, pero lo que no se puede tolerar es que el Gobernador, por toda respuesta, despache a esos activistas diciéndoles: «Hablen con Calletti».

La contestación no solo es penosa, por la carga de irresponsabilidad que trae aparejada, sino por la cobardía (el término es duro, pero no hay más remedio que utilizarlo en este caso). Un Gobernador torea y no sale del envite con evasivas ni con fintas.

Entre los activistas presentes había -según informaciones no oficiales- dos o tres personas a las que Urtubey mantiene bloqueadas en Facebook. Al menos una de estas personas suele dedicar al Gobernador de Salta unas frases cargadas de odio y de rencor, probablemente inmerecidas.

Al responderles con ese frío «Hablen con Calletti», lo que el Gobernador les ha dicho es lo siguiente: «Dénle un follow a Calletti y entiéndanse con ella, que yo ahora mismo los bloqueo a todos ustedes en persona, a uno por uno, y no intercambio palabra alguna con los que han venido aquí a increparme».

También les está diciendo: «Es ella la que sabe del asunto. Yo, aunque soy el Gobernador, no sé nada, no me ocupo de ese tipo de cosas. En mi gobierno tenemos dividido el trabajo».

Lógicamente, no es lo mismo bloquear a trolls en las redes sociales y hacerlo detrás de una pantalla que mandar a callar en la cara a ciudadanos que reclaman por sus derechos.

Las consecuencias de mantener en el secreto la lista de bloqueados por Urtubey están a la vista. Su reacción revela que el bloqueo en las redes sociales puede tener consecuencias graves en la atención que el Gobernador de la Provincia presta a los problemas y a las demandas de los ciudadanos.

Cuando Urtubey publique su lista de bloqueados, los salteños podremos enterarnos de por qué algunas personas no acceden a la justicia, son postergados en las licitaciones públicas, por qué todavía hay familias enteras que claman por crímenes irresueltos, por qué hay perjudicados por los bancos afines al poder y hasta acosados por inspecciones oficiales.

Si esto realmente sucede, habrá llegado el momento de cambiar. No de red social sino de Gobernador.