El Gobernador de Jujuy califica a Hitler de 'prócer'

«El prócer inspirador de Milagro Sala es Hitler», ha dicho hoy muy suelto de cuerpo en una entrevista de radio el Gobernador de la Provincia de Jujuy, señor Gerardo Morales.

Lo más curioso es que Morales no ha recurrido en ningún momento a la ironía (el tono grave de su discurso lo desmiente) y aunque su declaración ha tenido por finalidad desacreditar a la hoy encarcelada Milagro Sala, resulta sorprendente y llamativo que el gobernador democrático de una provincia argentina no sepa distinguir entre un «prócer» (persona de alta calidad y dignidad, según el Diccionario) y un dictador totalitario y sanguinario como lo fue Hitler.

Le bastaba al Gobernador con decir que «el ejemplo inspirador» de Milagro Sala es Hitler, y no caer en el error de llamar prócer a un personaje que no pasó a la historia precisamente por su alta calidad humana o por su dignidad.

No se trata de sacar una frase fuera de contexto, porque Morales hizo esta afirmación en medio de una descalificación de su contrincante que por otra parte es muy clara. Es decir, que no quiso hacer la apología de Hitler.

Lo cuestionable no es solo que el Gobernador haya llamado «prócer» al máximo criminal de guerra de la historia de la humanidad sino al mismo tiempo que haya calificado a Milagro Sala como «una delincuente».

Cualesquiera sea el volumen de la prueba reunida en la instrucción penal y su virtualidad incriminatoria, hasta que un tribunal de justicia no celebre contra Sala un juicio plenario, con respeto del principio de contradicción y del derecho de defensa, no cabe sino respetar su derecho constitucional a la presunción de inocencia.

Que no lo haya respetado el propio Gobernador de la Provincia es una muy mala señal para la justicia y un punto a favor para Sala, porque de vivir Hitler a quien aplaudiría sería a Morales y no a ella.

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