El botox del Tolo y el culto infinito a Güemes

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El senador nacional por Salta Rodolfo Julio Urtubey, conocido familiarmente por el cariñoso y breve apelativo de «Tolo», ha salido esta mañana con el cuchillo entre los dientes a defender el proyecto de ley que hará -por fin- del 17 de junio un feriado nacional.

Las explosivas declaraciones del legislador en contra de la presidenta del Senado, la macrista Gabriela Michetti, se apoyan en argumentos filosóficos prácticamente incontestables, como se verá a continuación.

Antes que justificar la nueva ley en razones históricas, morales o culturales, Urtubey ha dicho que el eventual veto del presidente Macri al nuevo feriado sería una «locura» o una «barbaridad». Vamos, que después de Shemp, Larry y Mou, viene Mau.

También dijo el senador que la ley no pretende crear un nuevo feriado sino «posicionar» a Güemes «a la altura de San Martín». De lo que se deduce sin apenas esfuerzo que el próximo paso de la escalada posicionadora es trasladar el monumento a Güemes (el trucho) que se encuentra en Belgrano (otro prócer de menor cuantía) a la Plaza San Martín, allí donde nacen dos de las calles más paquetas de la ciudad: la avenida Santa Fe, hacia el Oeste, y la calle Florida hacia el Sur.

La citada plaza, en cuyos laterales se alzan edificios emblemáticos y muy bellos como el Palacio Gainza Paz o el Palacio San Martín (otra vez este correntino metiche), pasaría a llamarse en consecuencia Plaza San Martín Miguel de Güemes.

¡Ah! Y se está fraguando otra ley para trasladar los restos de San Martín al cementerio de la Chacarita y colocar en el sepulcro de la Catedral Metropolitana los huesos de Güemes, manteniendo en todo caso la llama votiva, que necesitaría ser apagada y vuelta a encender con champas nativas del Campo de la Cruz. El hueco que deje Güemes en el Panteón de las Glorias del Norte servirá -por orden del Arzobispo- para acopiar los escombros de la casi demolida iglesia de El Galpón.

Pero como poner a Güemes a la altura de San Martín se antoja un objetivo de poca monta, ya que toda injusticia histórica se soluciona con leyes adecuadas, el Tolo ya está preparando un proyecto de ley para declarar al héroe gaucho a la altura de Jesucristo, para lo cual se prevé enviar una delegación de gauchos al monte Gólgota con un pergamino certificado por escribano público que acredite que el martirio del barbado general salteño en Las Higuerillas no tiene nada que envidiarle al del hijo del carpintero de Nazaret y la Virgen María.

Turismo

Ha dicho también el senador Urtubey, como gran novedad, que el nuevo feriado de Güemes «favorecerá el turismo». Solo le faltó aclarar que cualquier feriado nuevo, así sea el del Gauchito Gil, tendría idéntico impacto sobre el turismo, pues a mayor tiempo de ocio, mayor disponibilidad de los trabajadores para viajar. ¿A quién le amarga un dulce?

Aunque Urtubey seguramente se refería a la proximidad de la festividad de la Bandera y a la posibilidad de instaurar una especie de triduo patriótico, para enganchar ambas fiestas en un agitar de banderas sin fin.

Botox

Finalmente, algunos lectores del diario El Tribuno han hecho notar que el senador por Salta apareció ante las cámaras un tanto «recauchutado».

Ya no solo es la nueva cabellera casual que reemplazó al engominado absoluto decimonónico, sino también esa saludable hinchazón en el rostro, que los lectores han atribuido a los efectos bienhechores de las inyecciones de botox.

Algunos han sugerido que el senador, al igual que su hermano el Gobernador, «andará buscándose alguna», y han aprovechado para recomendarle a la Xipolitakis, que «está libre».