Urtubey estuvo catorce días en el extranjero 'por asuntos de la Provincia y personales'

El diario El Tribuno de Salta da cuenta esta tarde de la reaparición en la ciudad de Rosario de Lerma del Gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey, después de haber permanecido fuera del país durante dos semanas enteras; es decir, la mitad del tiempo constitucionalmente previsto para que la ausencia requiera la autorización legislativa.

El diario señala que el mandatario mantuvo «un breve encuentro con los medios de comunicación» en los que hizo una (también) «breve referencia a su viaje», diciendo del mismo que fue «por asuntos de la Provincia y personales».

Se trata, pues, de la primera vez, desde la firma del decreto Nº 452/16 (que instaura el interinato sine die de Miguel Isa), que los salteños conocen que unos de los motivos de la prolongada ausencia de su primer mandatario fueron los «asuntos personales», pues antes de que, durante su ausencia, la prensa y las redes sociales estallaran de indignación, solo se conocía como motivo oficial de su largo desplazamiento la «comisión oficial» a que se refiere el decreto Nº 444/16.

Es razonable suponer que si el 16 de abril Urtubey le decía a los oranenses que los dejaba abandonados a su suerte, con enfermos en los pasillos del hospital y a merced de los mosquitos, porque le reclamaban «asuntos personales» en el centro de París, se habría arriesgado a ser víctima de una inhumana incomprensión. Por esa razón es que salió volando de Orán junto a su novia, de la misma forma en que llegaron a la ciudad los mortales aedes egypti.

Probablemente hayan sido los «asuntos personales» los que llevaron a Urtubey a eludir los decretos que él mismo firmó, a engañar a los ciudadanos a los que gobierna y a plantarse con toda su viril apostura en la Place du Carrousel de París, en donde fue fotografiado con aspecto relajado junto a su novia y dos de sus hermanos.

Se equivoca Urtubey si piensa que los asuntos personales que hoy ha esgrimido en su defensa deben permanecer en secreto, y que basta mencionarlos genéricamente para dar por enterrado el asunto. Al contrario, para despejar las dudas y cumplir con los principios de la ética pública, el mandatario debe aclarar con el máximo detalle posible (y tiene varios días por delante para hacerlo) cuáles son los asuntos personales que atendió durante su viaje. Si en un plazo razonable los salteños no se enteran de boca del Gobernador si estos asuntos fueron placer, negocios, celebraciones familiares o de otra naturaleza, las sospechas de corrupción se multiplicarán.

Recuerdos de Provincia

Pendientes de que el mandatario explique por qué motivo guardó un calculado silencio acerca de la «parte» personal que en teoría habría justificado su viaje, queda por analizar si el resto del tiempo lo dedicó efectivamente a «asuntos de la Provincia», como él mismo sostiene.

La afirmación es sumamente dudosa, porque de la ronda de contactos financieros que supuestamente realizó Urtubey junto al ministro Parodi, solo se conocen una fotografía y un reportaje de vídeo, que a varios kilómetros se advierte que fueron armados especialmente para la ocasión; es decir, para calmar a una opinión pública rabiosa e indignada.

No se conoce, por ejemplo, ni la fecha ni la hora ni el lugar de los encuentros, así como tampoco la identidad, carácter y solvencia de los supuestos contactos financieros. Mucho menos se conocen los resultados de la ronda, que permanecen aún en las penumbras.

Cabe recordar, que el mandatario dijo haber asistido a reuniones con inversores aun cuando no tenía autorización del Poder Legislativo para gestionar préstamos ni efectuar, a estos efectos, contactos oficiales en nombre de la Provincia de Salta.

En lo que se refiere a sus dos conferencias colectivas (la primera frente a estudiantes argentinos, la segunda en el Council of Americas), ninguna de ellas puede ser valorada como un servicio a la Provincia de Salta, ya que -al menos en el segundo evento- el mandatario no pronunció ni una sola vez el nombre de Salta.

Es probable, desde luego, que se haya tratado de un servicio, pero para la Fundación RAP, no para el Estado salteño, al que fue casi imposible de relacionar con el orador, habida cuenta de la gran amplitud y alcance sideral de su discurso.

Las explicaciones de Urtubey no cierran y tampoco alcanzan para dar por satisfechas las exigencias de transparencia que la ciudadanía ha hecho explícitas desde el 19 de abril pasado hasta la fecha. Al contrario, al Gobernador le espera una empinada cuesta para remontar, si no quiere que sus repetidos engaños a la ciudadanía no terminen por hundir su ya muy menguada credibilidad como hombre público.