Urtubey: De figuretti con Kirchner a figuretti con Macri

mt_nothumb
La presencia física del Gobernador de Salta en el acto que organizó el Presidente de la Nación en la Casa Rosada para dar a conocer las nuevas medidas económicas, ha dado pie a los memoriosos y no memoriosos a recordar el antiguo y arrobado entusiasmo de Juan Manuel Urtubey cuando -también de cuerpo presente- apoyaba a rabiar las medidas adoptadas por los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner.

No importa si las medidas son de corte conservador o progresista. Tampoco importa quién las está anunciando y con qué apoyos cuenta. Para el Gobernador de Salta lo importante son los focos y los flashes, en ese lugar tan emblemático en el que espera -algún día- tomarle él mismo el juramento de rigor como ministros nacionales a personajes de tan elevada talla política como Cansino, Costello, Rodríguez o Parodi.

Alguien le ha dicho al Gobernador que, aun mal vestido, «da» bastante bien ante las cámaras de alta definición, que suelen ser implacables con otros y con otras. El hombre se ha tomado el consejo como un cumplido y, sin importarle lo que le puedan costar al bolsillo de los salteños sus continuos desplazamientos a Buenos Aires, sale a airear su narcisismo por las pasarelas políticas de la capital de la República.

A este ritmo de horas de vuelo, Urtubey solo se deja caer por Salta cada vez que tiene que «desplazar autoridades», porque el tiempo materialmente no le da para enfrentar los escándalos y resolver los problemas.

Mucho no le importa que le llamen «traidor», porque él inmediatamente recuerda a sus críticos que es peronista. Tampoco le inquietan la etiquetas más populares de «vendido», «overo» o «panqueque». Tampoco le importa que Macri -a diferencia de Cris- lo haya mandado al gallinero, con el resto de la perrada.

Impasible, Urtubey sigue con sus piruetas en el aire a la espera de que el peronismo plastilina que practica (por lo extremadamente moldeable) lo catapulte a las más altas instancias del Estado.

Por de pronto, ya le ha encendido una vela a San Josemaría Escrivá de Balaguer para que el día que Obama ponga -por fin- sus pies en la Argentina él no se tuerza una pata y tenga que ver la visita del presidente norteamericano por TV.