Uno de los síntomas más reveladores de la enfermedad del autoritarismo es, sin dudas, el desprecio por el idioma. Obnubilados por el poder, algunos gobernantes se sienten tentados a utilizar cualquier palabra, por incorrecta que esta sea, convencidos de que son ellos los que realmente dan significado a los vocablos que emplean para expresarse. El caso del Gobernador de Salta es un poco especial, porque su desprecio por el idioma comienza por su llamativa falta de sencillez en la expresión. Y es sabido que aquel que, contra el impulso natural del ser humano a utilizar palabras simples y comprensibles, oscurece su discurso con términos complejos o poco usuales, lo que busca es impresionar o disimular su ignorancia, o quizá ambas cosas a la misma vez.
Pero hablar con palabras rebuscadas -y hacerlo con propiedad- no está al alcance de cualquiera. Se necesita un gran dominio del idioma y una cultura muy amplia para poder hacerlo sin que los demás se den cuenta de que detrás del discurso complicado se oculta un gran vacío.
El aumento del porcentaje de coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires debe tener un correlato con el resto de las provincias argentinas
— Juan Manuel Urtubey (@UrtubeyJM) January 20, 2016
Este tuit revela que el Gobernador de Salta no conoce el significado de la palabra «correlato». De conocerlo, seguramente no la habría empleado.
El sustantivo correlato tiene un solo significado: «término que corresponde a otro en una correlación». Es decir, que para que podamos hablar de correlato es necesario que exista una correlación, esto es, «una correspondencia o una relación recíproca entre dos o más cosas o series de cosas». Salta a la vista que el «correlato» no es ni la correspondencia ni la relación recíproca entre las cosas, sino las cosas mismas (el término que se corresponde con otro en una correlación).
Suponiendo que exista «correlación» en sentido estricto entre la ciudad de Buenos Aires y el resto de las provincias argentinas (lo cual en términos de coparticipación de impuestos es sumamente dudoso), los correlatos no serían otros que la ciudad de Buenos Aires y las demás provincias.
Evidentemente, el Gobernador de Salta ha querido decir otra cosa. Probablemente ha querido transmitir la idea de que el aumento del porcentaje de la coparticipación federal en beneficio de la ciudad de Buenos Aires no es equitativo y que perjudica al resto de las provincias argentinas.
Es bastante difícil pensar que el gobernador Urtubey haya querido decir que el aumento del porcentaje de coparticipación que beneficia a los porteños tiene que ser correspondido con un aumento similar de los porcentajes que perciben las demás provincias argentinas. Sería prácticamente imposible conceder aumentos proporcionales. El sistema fiscal argentino probablemente estallaría.
Ahora bien, si la idea del Gobernador es la de un aumento proporcional a las demás provincias, su tuit debió prescindir del «correlato» (palabra que se parece mucho a «corralito») y ser redactado de la siguiente manera:
El aumento de la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires debe tener correspondencia con el resto de las provincias argentinas".
Porque «correspondencia» es el nombre que designa la acción y efecto de corresponder o corresponderse. Y el verbo corresponder tiene estos dos importantes significados:
1) Pagar con igualdad, relativa o proporcionalmente, afectos, beneficios o agasajos, y
2) Dicho de una cosa: Tener proporción con otra.
O sea, que ya nos podemos ir olvidando del «correlato», pues esta palabra, en materia de coparticipación federal de impuestos, puede conducirnos a un desastre de imprevisibles consecuencias.
Solo cuando el Gobernador de Salta aprenda a hablar bien y a comunicar con sencillez y humildad sus ideas, podrá aspirar a responsabilidades más altas de las que ejerce. Mientras no lo haga, mejor seguir confiando en aquellos que usan el idioma un poco mejor que él.