El nuevo mapa político nacional ha reforzado, tal vez inesperadamente, la figura del jujeño Gerardo Morales, el único gobernador del norte del país genuinamente alineado con el presidente Mauricio Macri. Pero el exsenador radical no tiene solamente a su favor su pertenencia al círculo presidencial sino que llega a la primera magistratura de Jujuy avalado por una trayectoria política larga y fructífera, caracterizada por la moderación y afirmada en una prudente fidelidad a los postulados políticos clásicos de su partido: la Unión Cívica Radical.
Morales gobierna una provincia pequeña, con una estructura demográfica débil y un territorio endiablado, pero que también posee una sociedad pujante, una economía diversificada y una tradición industrial de la que seguramente no pueden presumir otras provincias de la región.
Jujuy enfrenta retos comunes con el resto de los territorios del norte, como la alta tasa de criminalidad en la frontera o la pobreza generalizada, pero todo indica que el nuevo Gobernador articulará frente a estos desafíos respuestas serias y responsables, muy alejadas de las soluciones populistas puestas en práctica en provincias como Salta, Tucumán, Catamarca o Santiago del Estero.
A sus 56 años (es solo unos meses más joven que el presidente Macri), el Gobernador de Jujuy se encuentra en el apogeo de su carrera política. Sabe (sería difícil no saberlo) que sus colegas de las provincias vecinas carecen de una trayectoria como la suya y que es solo cuestión de tiempo que Jujuy se convierta en el faro económico e intelectual del norte argentino y que él asuma el papel de líder político de una región tan injustamente postergada como mal representada por gobernadores como Urtubey, Manzur o Corpacci.