Política y economía
Salta es la única provincia que el presidente Néstor Kirchner no visitó en tres años y medio de gobierno. Tampoco lo hará el próximo miércoles 15 de noviembre, cuando tiene previsto viajar a la vecina provincia de Jujuy para presidir, junto al gobernador Eduardo Fellner, el acto de inauguración de un puente.

Esta será la cuarta visita de Kirchner a la ciudad capital de Jujuy, a poco más de una hora por carretera de Salta. Aunque en la anterior visita a Jujuy estaba prevista una escala del avión presidencial en el Aeropuerto de Salta, a último momento y sin explicaciones, se anunció que el aparato estaba aterrizando en el Aeropuerto de Jujuy.

Si, hasta mayo del año 2007, el presidente Kirchner no visita Salta, se habrá convertido en el único presidente de la República que en los últimos 60 años no hizo un viaje institucional a esta provincia. Excepto Perón en sus tres presidencias, y algunos fugaces presidentes de facto, todos los mandatarios argentinos estuvieron aquí.

El lunes pasado, el ministro del Interior Aníbal Fernández canceló su viaje a Salta donde debía presidir, junto al gobernador Juan Carlos Romero, el acto de traslado de los restos de la escritora Juana Manuela Gorriti. La ausencia de Fernández fue atribuída a "problemas de agenda", aunque horas después el funcionario viajó a La Rioja.

Otro funcionario que viene postergando su viaje a Salta es Sergio Massa, titular de la Administración Nacional de Seguros Sociales (ANSeS) Salta es una de las pocas provincias que no firmó con la Nación aún el convenio que permitirá incorporar al sistema jubilatorio a miles de personas que no tienen aportes.

Clientelismo en casa ajena

La escasez de visitas de funcionarios nacionales a Salta contrasta con la frecuente presencia de dirigentes nacionales opositores a Kirchner. Invitados por el gobernador Romero a una reunión social, este fin de semana, por unas horas, Salta se convirtió en sede de un informal foro opositor.

Aquí estuvieron, entre otros, el ex gobernador de Misiones Ramón Puerta; el ex senador nacional Eduardo Menem y el gobernador de Neuquén Jorge Sobich, opositores frontales a Kirchner a quienes el presidente identifica con "el menenismo y el neoliberalismo de los años '90" y con "la vieja política".

Eduardo Menem, hermano del ex presidente, aseguró aquí que Kirchner está trabajando en contra del Partido Justicialista porque no se siente justicialista. Aludiendo al presidente de la República dijo: "Se maneja, y maneja el país, como un señor feudal que tiene un látigo en una mano y la chequera en la otra".

En una nota editorial, el diario del gobernador volvió a criticar el apoyo de Kirchner a la reelección indefinida de gobernadores y al despliegue de recursos oficiales durante la campaña electoral en Misiones.

Según el oficialista diario El Tribuno, ese comicio "tuvo como saldo la exhibición obscena de la peor corruptela electoral", mediante "dádivas, extorsiones y adulteración de documentos". Pese a eso, añade, "el clientelismo fracasó".

Según la oposición local, Romero utilizó todas estas prácticas en noviembre del año 2003 cuando, luego de forzar una reforma de la Constitución para lograr un tercer mandato, volcó los recursos oficiales y apeló a presiones, amenazas y extorsiones para asegurarse el triunfo.

"El senador Menem y el propio Romero ahora critican la relección indefinda y las prácticas clientelares y el fraude pero olvidan que ambos, en 1999, intentaron imponer la reelección indefinida de Carlos Menem. Fue Romero quien en el Congreso del Partido Justicialista de Parque Norte proclamó la candidatura de Menem para un tercer mandato, expresamente no permitido por la Constitución Nacional", recordó un dirigente opositor.

"No más reelecciones"

También ayer el presidente de la Cámara de Diputados de Salta, Manuel Santiago Godoy, se sumó a las críticas a Kirchner y a Rovira acusándolos de intentar imponer la reelección indefinida. Explicó que la reforma de la Constitución de Salta en el año 2003 que habilitó un tercer mandato de Romero, fue un caso distinto al de Misiones, donde el gobernador Rovira no habló con nadie, como aquí lo hizo Romero.

"La derrota de Misiones fue una cachetada para Kirchner. Espero que el presidente reaccione y sea razonable en todo lugar, sobre todo en las provincias donde no hay un poder hegemónico, tal el caso de Salta, donde hay un líder como Romero", dijo Godoy.

Según Godoy que la situación política de Misiones no se parece en nada a la de Salta "porque aquí hay un conductor como Romero, quien dijo que no quiere más reelecciones, ni nada por el estilo. Eso quedó bien claro".

Sin embargo, hasta el sábado anterior a las elecciones en Misiones, los dirigentes del oficialismo salteños admitieron públicamente que estaban trabajando para lograr la reelección indefinida de Romero para lo cual consideraban la posibilidad de convocar una consulta popular o de someter el tema a la Corte de Justicia de Salta.

"Ahora, cuatro años después, el oficialismo de Salta sale a criticar lo que ellos hicieron en agosto y noviembre del año 2003. Cuando desde Unidos por Salta, denunciamos al reeleccionismo como antidemocrático y como un paso hacia el gobierno vitalicio, nos insultaron y dijeron que erámos enemigos de Salta", señaló un dirigente de esa coalición, hoy disuelta.

Cuando en los años '90, Mariano Grondona preguntó su opinión sobre un tercer mandato al ex presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso, éste respondió: "Un tercer mandato es monarquía".
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