Diversidad y medio ambiente
La ministra británica de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, piensa que el calentamiento de la atmósfera de la Tierra puede poner en peligro la estabilidad de los países, según ha señalado al periódico Financial Times. A partir de estas declaraciones, el problema del cambio climático deja de pertenecer oficialmente al área "ambientalista" de la agenda política para convertirse en un problema político de primera magnitud.

Esta misma mañana el corresponsal en Moscú de Radio Televisión Española informaba que la máxima de 13º prevista para la capital rusa está muy lejos de los varios grados bajo cero que suelen registrarse para estas épocas del año.

En España, si bien las lluvias otoñales han contribuido a mitigar la sequía, no han impedido sin embargo que el invierno, globalmente considerado, dure entre un mes y un mes y medio menos que de costumbre.

La vieja frase "nueve meses de invierno y tres meses de infierno" con que los castellanos describían el clima de la meseta, está a punto de pasar a la historia, ya que según los expertos, el tiempo en que los árboles permanecen desnudos, es decir, que no exhiben sus hojas verdes, se ha reducido considerablemente.

El último verano español se ha extendido desde mediados de mayo hasta comienzos de octubre, mientras que las temperaturas del último invierno han sido llamativamente suaves.

El "general invierno", aquel factor que obró a favor de los ejércitos rusos tanto en las campañas napoleónicas como en la Segunda Guerra Mundial, ya no es quien solía ser.

Europa parece producir cada vez menos prendas de abrigo pesado, si tenemos en cuenta que son cada vez más difíciles de conseguir en las tiendas. En su reemplazo, prendas más ligeras confeccionadas en el sudeste y sudoeste asiático, más acordes con el clima de aquellos países que con el que -se supone- debe de reinar en el Viejo Continente.

El Reino Unido vivió su año más cálido en muchos siglos, y en París las bellas fachadas ya comienzan a perder su encanto por la incipiente proliferación de aparatos de aire acondicionado.

Pero no todas son malas noticias. La ciudad de Sevilla, cuyas temperaturas máximas absolutas la convierten en "el Pichanal del Guadalquivir" ha anunciado que alcanzará en unos años el autoabastecimiento de electricidad a partir de la energía solar. Por tanto, el mismo sol que abrasa "la sartén de Andalucía" será el que proporcionará la energía necesaria para que los sevillanos se refresquen.
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