Empanadas salteñas
Empanadas salteñas
Empanadas salteñas
Comer una buena empanada salteña es un auténtico placer de sibarita; comerla como mandan los ancestrales cánones de la salteñidad es, además, motivo de goce estético y expresión de una refinada cultura gastronómica. La ignorancia de estas peculiares reglas puede provocar algunos trastornos menores -como quemarse la lengua y el paladar- y también algunos contratiempos mayores, como un estruendoso ridículo frente a un grupo de iniciados en el arte de la degustación de la empanada, que a buen seguro nos harán su objeto de burla a las primeras de cambio.

Veamos.

Algunas preguntas fundamentales


¿Pueden comerse las empanadas salteñas con cuchillo y tenedor? Pues vaya sabiendo que no debe de cometer semejante afrenta. Las empanadas se comen con la mano, y con la mano desnuda. No es de buen gusto empapelar una empanada con servilletas.

¿Hay que comerlas sentados o de pie? Las empanadas deben comerse en posición sedente, sea que estemos sentados a la mesa de un comedor de lujo, sea que nuestro asiento sea un proletario cajón de vino. Siempre las saborearemos mejor de esta manera y nos sentarán mejor. Puede, no obstante, comérselas de pie cuando no hay otro remedio, cuando media fuerza mayor. Por ejemplo, cuando estamos apoyados sobre la barra de un bar, cuando estamos semiparados sobre la bicicleta o cuando la empanadera de turno ha agotado su aforo y no dispone de más sillas. Las empanadas comidas de pie, además de caer mal, recuerdan a las empanadas truchas de copetines y asados políticos, generalmente apelmazadas, tibias o de sabor rancio.

¿Cuántas empanadas debo poner en mi plato? A menos que quiera usted pasar por un hambriento o un avaro, no es bueno que ponga en su plato más de dos empanadas por vez. Si usted es anfitrión, utilice cuando pueda platos pequeños para servir individualmente las empanadas, y una batea de algarrobo para distribuirlas entre los comensales. La loza no se lleva muy mal con las empanadas, pero en cambio las vajillas de porcelana y de plata suelen ser desaconsejables.

¿Debo agachar la cabeza para comer las empanadas? No. Procure comer las empanadas -así como cualquier otra comida- llevando el alimento del plato a la boca y no a la inversa. Si tuviese temor a que la empanada se rompa o eche líquido, acerque discretamente el plato a la altura del esternón y coma normalmente. ¿Entiende ahora por qué es mejor que el plato sea pequeño?.

¿Es lícito echarle a la empanada el picantito ese de color rojo? Las empanadas salteñas, cuando se toman fritas, pueden ser acompañadas por una mezcla de tomate machacado, ají locoto, agua y sal, que se echa en la empanada, de forma discreta, con una cucharita de moka. Atención: es de muy mal gusto utilizar la cucharita para hurgar la empanada. Sólo ponga el picante y si puede echarlo desde arriba sin tocar la empanada, mejor todavía. Los anfitriones colocarán el menjunje en pequeños recipientes individuales, para que cada quien utilice solamente el suyo y con su propia cucharilla. Con ello, evitamos el famoso efecto del "double dipping". Cuando las empanadas se hacen al horno no es usual -ni conveniente- echarles el apetitoso picantito.

¿Qué hago si chorrean? Pues, ponga el plato mi amigo. Es de pésimo gusto echarse el jugo de la empanada sobre la corbata (sea ésta de seda de Como o de acetato de los años 50) y peor aún es dejar fluir los líquidos empanaderiles hacia el suelo. Aquello de las "empanadas de piernas abiertas" es un infundio pampeano para hacernos creer que las empanadas salteñas deben comerse sacando el culo para afuera (con todos los riesgos que ello comporta). Mejor, ponga el plato (o la otra mano, en último caso) y olvídese de la tintorería y de los descuidistas que aprovechan su posición culierecta para robarle la cartera o someterle a sus bajos instintos.

¿Puedo echarles azúcar? Sí. Mucha gente lo hace y queda muy bien. Las empanadas fritas se llevan muy bien con una cucharadita de azúcar blanco y así, según dicen, solían comer las empanadas los salteños de antes.

¿A qué temperatura se deben comer las empanadas? Calientes. Las empanadas que se sirven tibias o frías son tenidas por un insulto hacia el invitado. Si están demasiado calientes para su gusto, simplemente espere. Puede hacerles un pequeño corte con la mano o con un cuchillo para que se ventilen mejor, pero procure hacerlo discretamente.

¿Cómo tengo que agarrarlas? Las empanadas salteñas tienen dos extremos (el corte y la punta) y dos caras (la cara plana y la cara abombada). Pasará un mal rato si en lugar de empezarla a comer por el corte, comienza usted por la punta; pero lo pasará mucho peor aún si las come con la cara plana apuntando hacia el resto de los comensales. Esta cara debe quedar enfrentada a su barbilla, para que el lado noble de la empanada quede a la vista de todos. El corte se distingue de la punta en que esta última tiene una especie de colilla, apéndice o pinguillo, que indica que por allí se ha terminado de cerrar la empanada.

¿Cuántos bocados debo darle? Con cinco bocados habrá hecho usted una excelente faena. Sepa que hay quien se traga literalmente las empanadas y quienes se llenan el vestíbulo bucal al primer bocado. Las empanadas no son un manjar diseñado para este tipo de brontosaurios. Normalmente, una empanada salteña tiene de 16 a 18 simbas. Dé cuenta de ellas de tres en tres. Es lo más recomendable para no quedar como un marrano delante de sus amistades.

¿Cuántas empanadas puedo comer? Pongamos por caso que su anfitrión le haya convidado con una docena, ¡no debe usted comerse ocho! Si ha sido invitado usted a un ágape en el que sólo se servirán empanadas, puede comer entre 6 y 8. Pase usted de 8 y entrará en una zona de alto riesgo biliar. Pero si su vesícula funciona como es debido, puede seguir moliendo hasta que lo saquen a escobazos del lugar. Cuando el envite contempla otros platos, además de la empanada, tome usted un máximo de 4, si están buenas.

¿Con qué bebida puedo acompañarlas? Tres cuartos de vaso de un buen vino tinto le ayudarán para una ración de entre cuatro y ocho empanadas. Si por cada dos empanadas empina usted una cantidad de vino superior al medio litro (cosa que suele suceder) su problema no son las empanadas; éstas son solamente una excusa o una tapadera para disimular su afición al trago. Para ahorrar tiempo, le recomendamos hacerse directamente una transfusión en las antiguas bodegas Giol de la calle Necochea. Por cierto, las empanadas caen bastante bien con Coca Cola, aunque haya quien lo niegue. No beba cerveza ni champagne (un torrontés blanco puede hacer sus veces tranquilamente).

¿Puedo preguntar "qué tienen adentro" o "de qué están hechas" o "tienen cebolla" o "son picantes"? Hágalo y si al mismo tiempo de hacerlo pone usted cara de asco o de incredulidad, tenga por seguro (delo por hecho, como dijo el trompudo) que nunca más le invitarán a comer empanadas salteñas. Éstas se comen sin preguntar y, a lo más, el único comentario admisible es uno ex-post: "¡Pero qué buenas que estaban! ¿Me puede dar la receta?

¿A qué hora se comen las empanadas? Los salteños son capaces de desayunar con ellas a media mañana (entre las 10 y las 11.30). Los grandes rivales de la empanada para un tentempié mañanero en Salta son los sandwiches imperiales. Un par de empanadas calientes son un buen sucedáneo del café con leche y la ensaimada de que hablaba el tango. Se pueden comer en el almuerzo y en la cena. Es extraño merendar con ellas. ¡Por favor! Evite las empanadas recalentadas y nunca las coma frías.

¿Es correcto dejar restos de empanada en el plato? No, no lo es. Al contrario, es de muy mal gusto. Las empanadas se han inventado para ser comidas en su totalidad. Evite dejar en su plato empanadas a medio comer. Mucha gente suele dejar las colillas de la punta, pero esto tampoco es correcto, ya que sus compañeros de mesa pueden contar las colillas y saber cuántas se ha comido usted. No escarbe la empanada en busca de ingredientes indeseables. Si le ha tocado un empanada que contiene algo que no le gusta, aguante el trago y procure entonces no repetir. No es muy usual encontrar empanadas con pasas de uva o aceitunas (salvo en lugares de acusada influencia boliviana). No es de buen anfitrión, en tales casos, poner pasas de uvas enormes y con semillas y aceitunas con hueso.
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